Visión del Director General de la OMS

Aspiro a un mundo donde cada persona pueda llevar una vida sana y productiva, independientemente de quién sea o dónde viva.

Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General, OMS

Un mundo donde cada persona pueda llevar una vida sana y productiva

Aspiro a un mundo donde cada persona pueda llevar una vida sana y productiva, independientemente de quién sea o dónde viva. Creo que el compromiso global con el desarrollo sostenible (consagrado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible) ofrece una oportunidad única para abordar los determinantes sociales, económicos y políticos de la salud, y para mejorar la salud y el bienestar de las personas en todo el mundo.

Alcanzar esta visión va a requerir una OMS fuerte, eficaz, que puede hacer frente a los nuevos desafíos de salud y alcanzar las metas de salud establecidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Necesitamos una OMS reformada, acorde con el siglo XXI, que pertenezca a todos por igual. Necesitamos una OMS que se gestione de manera eficaz, con recursos adecuados y orientada a resultados, dedicando atención especial a la transparencia, la responsabilidad y la optimización de recursos.

Anteponer a las personas

Mi máxima prioridad es garantizar a todas las personas el derecho a la asistencia sanitaria básica. Abogaré por mecanismos que permitan a las comunidades y a su población — incluidos emigrantes, personas desplazadas y discapacitadas; personas que viven en zonas rurales, barriadas urbanas o zonas de renta baja; y cualquier otro sector vulnerable de la población — involucrarse y alzar la voz para que podamos aprender de ellos, de forma útil y provechosa.

Este compromiso, y lo que aprendamos de él, formará el centro de nuestros esfuerzos para movilizar recursos y hacer a las autoridades responsables por la sanidad de todos, sin distinción de edad, género, ingresos, orientación sexual o religión.


Situar la salud en el centro de la agenda global

Cuando la población está sana, comunidades, estados y países enteros prosperan; de hecho, el mundo entero se beneficia. Me comprometeré con jefes de estado, ministros de todo tipo de departamentos, organismos multilaterales, el sistema de las Naciones Unidas, la sociedad civil y el sector privado para que la asistencia sanitaria y la protección frente a brotes epidémicos de enfermedades infecciosas sean la pieza fundamental de las agendas mundiales de desarrollo, economía y seguridad.

Esto incluirá implementar el Reglamento Sanitario Internacional y solventar amenazas que precisen atención urgente como la resistencia a los antimicrobianos, el cambio climático y medioambiental, y las enfermedades no transmisibles. Dicho compromiso permitirá a la OMS y a las autoridades sanitarias nacionales desempeñar de forma eficaz sus funciones esenciales y reafirmar el liderazgo de la OMS a la hora de garantizar un mundo más sano y seguro, y así contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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Comprometer a los países y fortalecer las alianzas para obtener resultados

Para llevar a cabo mejoras en el ámbito de la salud mundial es necesario un compromiso firme y sólido por parte de todos los Estados Miembros y de todos los sectores. Bajo mi dirección, habrá una OMS reforzada e independiente que adoptará una estrategia fundada en la ciencia y en la innovación, y orientada a resultados, y que potenciará alianzas inclusivas y garantizará la fijación de prioridades colectivas con todas las partes interesadas. En concreto, abogaré para que los países se encuentren representados en la mesa, como asociados plenos en condiciones de igualdad, para orientar y tomar decisiones que afectarán a la salud de sus poblaciones.

La labor de la OMS repercute en la vida de cientos de millones de personas en todo el mundo. Cada programa, cada iniciativa y cada asignación de fondos significa mucho más que una estadística o una línea presupuestaria. Es una vida protegida. Es la posibilidad de que un niño llegue a ser adulto. Es que los padres vean a sus hijos sobrevivir y crecer. Es una comunidad libre de enfermedades o un país o territorio mejor preparado para afrontar un desastre o una situación de emergencia. En esto es en lo que la OMS puede marcar la diferencia, trabajando codo a codo con los Estados Miembros y los aliados internacionales.