Farmacorresistencia

Preguntas frecuentes sobre la resistencia a los antimicrobianos


P: ¿Por qué ha ocurrido eso ahora?

R: En los últimos decenios la aparición y propagación de microorganismos resistentes se ha acelerado mucho debido a la concurrencia de varios factores que han contribuido a aumentar tanto el número de infecciones como su transmisión de persona a persona y, por consiguiente, la necesidad de antimicrobianos.

P: ¿Cuáles son esos factores?

R: Entre los más importantes destacan: la urbanización, que se asocia al hacinamiento y al saneamiento deficiente; la contaminación, la degradación del medio ambiente y los cambios climáticos, que pueden modificar la incidencia y la distribución de las enfermedades infecciosas; y el crecimiento de la población anciana que necesita tratamientos hospitalarios, con el consiguiente aumento del riesgo de exposición a los patógenos extremadamente resistentes que hay en los hospitales.

Otro factor es la epidemia de sida, que ha incrementado mucho la población de pacientes inmunodeprimidos que corren el riesgo de sufrir infecciones oportunistas y ha contribuido al resurgimiento de viejas plagas, como el paludismo o la tuberculosis, que producen millones de infecciones año tras año. El enorme crecimiento del comercio y los viajes internacionales también ha hecho que los microorganismos resistentes puedan propagarse de su lugar de origen a prácticamente cualquier parte del mundo en un plazo de 24 horas.

P: ¿Cuál es la causa más importante de la resistencia?

R: Aunque el fenómeno natural que conduce a la aparición de la resistencia puede verse acelerado y amplificado por una serie de factores, la causa más importante es el uso inadecuado de los antimicrobianos.

P: ¿En qué consiste el uso inadecuado de los antimicrobianos?

R: El uso de los antimicrobianos se considera inadecuado cuando se toman durante un tiempo demasiado breve o en dosis demasiado bajas, cuando su potencia es insuficiente o cuando se utilizan en una enfermedad en la que no están indicados. A ello contribuyen tanto su uso excesivo (por ejemplo, cuando se prescriben de forma exagerada, como suele suceder en los países ricos) como su uso insuficiente (por ejemplo, cuando no hay acceso a ellos, cuando las dosis o la observancia del tratamiento son insuficientes, o cuando los fármacos son de mala calidad). Por ejemplo, en algunos países en desarrollo es posible comprar dosis únicas sin prescripción. Las dificultades económicas hacen que muchos pacientes dejen de tomar los antimicrobianos en cuanto se sienten mejor, cosa que puede ocurrir antes de que se hayan eliminado los microorganismos.

P: ¿Hay otros factores económicos a tener en cuenta?

R: Sí. Cuando los patógenos se vuelven resistentes a los medicamentos de primera elección (también llamados de primera línea) hay que cambiar a tratamientos de segunda y tercera línea, que suelen ser más caros y pueden no estar disponibles en algunos entornos. Por ejemplo, los fármacos necesarios para tratar la tuberculosis multirresistente son más de 100 veces más caros que los fármacos de primera línea utilizados en el tratamiento de la tuberculosis no resistente.

En muchos países el alto costo de esos fármacos "de repuesto" es prohibitivo, y el resultado es que algunas enfermedades dejan de poder tratarse en zonas donde la resistencia a los fármacos de primera línea es generalizada. Además del costo de los medicamentos, los pacientes infectados por microorganismos resistentes suelen tener enfermedades más prolongadas, lo cual incrementa los costos de la atención sanitaria y constituye una carga económica adicional para las familias y la sociedad.

P: ¿Significa esto que solo está amenazada por la resistencia la población de los países en desarrollo?

R: No. La resistencia a los antimicrobianos es un problema mundial que necesita una solución mundial. Por muy eficaz que sea a la hora de contener la resistencia dentro de sus fronteras, ningún país puede protegerse de la importación de patógenos resistentes a través de los viajes y el comercio. Las malas prácticas de prescripción en cualquier país ponen en peligro en todo el mundo la eficacia de antimicrobianos vitales.

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