Farmacorresistencia

Preguntas frecuentes sobre la resistencia a los antimicrobianos


P: ¿Cuáles son las enfermedades que se ven más afectadas?

R: Las infecciones bacterianas, que son las que más contribuyen a las enfermedades humanas, son también aquellas en las que la resistencia es más preocupante: enfermedades diarreicas como la disentería, infecciones respiratorias como la tuberculosis, infecciones de transmisión sexual como la gonorrea, e infecciones adquiridas en los hospitales (nosocomiales). Entre las demás enfermedades infecciosas importantes resulta especialmente preocupante la resistencia a los fármacos utilizados habitualmente en el tratamiento del paludismo y a los antirretrovíricos utilizados contra el VIH.

P: ¿Por qué son tan peligrosas las infecciones nosocomiales?

R: Los hospitales son un factor fundamental de la resistencia a los antimicrobianos en todo el mundo. La combinación de pacientes muy vulnerables con un uso intensivo y prolongado de los antimicrobianos y con las infecciones cruzadas genera infecciones nosocomiales por bacterias muy resistentes. El control de estas infecciones resulta caro, y su erradicación es extremadamente difícil. Los hospitales son también el lugar donde se suelen tratar los pacientes con infecciones graves por patógenos resistentes adquiridos en la comunidad. Debido a la epidemia de sida, es de esperar que la prevalencia de esas infecciones vaya en aumento.

P: ¿Es cierto que el uso de promotores del crecimiento y otros fármacos en el ganado destinado a la alimentación humana ha contribuido a agravar el problema?

R: Sí. Las necesidades alimentarias crecientes de una población mundial en aumento han llevado al uso generalizado y sistemático de los antimicrobianos como promotores del crecimiento o profilácticos antiinfecciosos en el ganado destinado al consumo humano. Se calcula que en Norteamérica y Europa un 50% de la producción de antimicrobianos se destina a los animales productores de alimentos para consumo humano. Esas prácticas han contribuido a la aparición de microorganismos resistentes, algunos de los cuales pueden transmitirse de los animales al ser humano, como sucede con las salmonelas.

P: ¿Qué se puede hacer?

R: Un problema de esta magnitud, con consecuencias potencialmente devastadoras, requiere una solución mundial y la adopción de medidas por todos los países y sectores implicados. La OMS ha asumido una función de liderazgo, alertando a la comunidad internacional de la gravedad del problema y definiendo las medidas concretas que hay que adoptar.

En septiembre de 2001 la OMS presentó la primera estrategia mundial destinada a contener la aparición y propagación de la resistencia. La Estrategia Mundial OMS para la Contención de la Resistencia a los Antimicrobianos recomienda una serie de intervenciones que pueden utilizarse para frenar la aparición de la resistencia y reducir su propagación en diversos entornos.

P: ¿Quién tiene que tomar medidas?

R: Entre quienes deben ser alertados y tomar medidas adecuadas se encuentran los consumidores, los profesionales sanitarios que prescriben y dispensan los medicamentos, los veterinarios, los gestores de los hospitales y los laboratorios de diagnóstico, los gobiernos nacionales, la industria farmacéutica, las sociedades profesionales y los organismos internacionales.

Al abogar por la adopción generalizada de esta estrategia, la OMS tiene por objetivo alentar la adopción de las medidas urgentes necesarias para invertir, o como mínimo frenar, las tendencias actuales, que tienen importantes repercusiones económicas y sanitarias. Además, teniendo en cuenta el carácter mundial del problema de la resistencia a los antimicrobianos, las medidas adoptadas por cualquier país para aplicar la Estrategia Mundial de la OMS se harán sentir en todo el mundo.

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