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Prevención y tratamiento de la hipoglucemia en niños con malnutrición grave

Fundamento biológico, conductual y contextual

Abril de 2011

La OMS define la hipoglucemia (bajo nivel de "azúcar" en sangre) como una concentración sanguínea de glucosa inferior a tres milimoles por litro (mmol/l) o menos de 54 miligramos por decilitro (mg/dl) en niños con malnutrición grave1.

La hipoglucemia es una complicación frecuente en niños malnutridos y puede producir daños cerebrales (la glucosa es el principal combustible del cerebro) y, en último término, la muerte. El tratamiento o, mejor aún, la prevención de la hipoglucemia es vital durante la fase inicial (fase de estabilización) del tratamiento de la malnutrición grave1-7.

Son muchas las causas que subyacen a la aparición de hipoglucemia en niños con malnutrición grave. En primer lugar, la cantidad de glucosa almacenada en el organismo de un niño malnutrido es menor, a causa de la atrofia muscular. En segundo lugar, no funcionan correctamente los mecanismos que restablecen el equilibrio de la glucosa mediante la transformación de reservas de grasas y proteínas en glucosa. En tercer lugar, la respuesta inmunitaria a las infecciones, frecuentes en niños malnutridos, consume glucosa. En cuarto lugar, disminuye la capacidad de absorción de glucosa. Y, en quinto lugar, es posible que el niño no reciba alimento en varias horas si el viaje al hospital es largo y se demoran las gestiones del ingreso hospitalario 1,4,8,9.

La OMS ha elaborado directrices para niños con malnutrición grave en las que se contempla la prevención de la hipoglucemia. Estas directrices recomiendan dar prioridad al ingreso hospitalario de los niños con malnutrición grave, alimentarles con una preparación alimenticia (F-75) inmediatamente después del ingreso y cada dos o tres horas como mínimo, día y noche6,12. El preparado F-75 proporciona a los niños con malnutrición grave 75 kilocalorías (kcal) o 315 kilojulios (kJ) por cada 100 ml durante la fase inicial del tratamiento (fase de estabilización). Contiene leche desnatada en polvo, azúcar, harina de cereales, aceite y varios minerales y vitaminas, por lo que aporta poca cantidad de proteínas, grasas y sodio y un contenido alto de hidratos de carbono1.

Los signos de hipoglucemia en niños con malnutrición grave son una temperatura corporal inferior a 36,5 °C, letargo, hipotonía (debilidad muscular) y pérdida del conocimiento. Como la hipoglucemia puede provocar la muerte en el transcurso de los dos primeros días de tratamiento, este debe iniciarse de inmediato si se sospecha hipoglucemia, aunque no pueda determinarse la concentración sanguínea de glucosa1.

Si el niño hipoglucémico está consciente y puede beber, se le administrarán 50 ml de una solución de glucosa o sacarosa al 10% (una cucharadita colmada de azúcar en 3,5 cucharadas de agua). A continuación se le administrará, por vía oral, el preparado F-75 cada 30 minutos durante dos horas1.

Sin embargo, si el niño está inconsciente, no se le puede despertar o presenta convulsiones, se le administrarán por vía intravenosa 5 ml/kg de peso corporal de una solución estéril de glucosa al 10% y, a continuación, 50 ml de glucosa o sacarosa al 10% por sonda nasogástrica. Si la glucosa intravenosa no se puede administrar inmediatamente, se administrará en primer lugar la dosis nasogástrica. Cuando el niño recobre el conocimiento, deberá iniciarse la alimentación con F-75, que debe administrarse con frecuencia para prevenir recaídas1.

En ambos casos se deben administrar antibióticos de amplio espectro para el tratamiento de infecciones sistémicas graves, que constituyen una causa subyacente de hipoglucemia1,9.

La administración de preparados inespecíficos con un alto contenido en energía, proteínas y sodio a niños con malnutrición grave en los primeros días de tratamiento puede ser mortal por su efecto perjudicial para los órganos vitales10. Por este motivo, las directrices recomiendan la alimentación con cantidades pequeñas y frecuentes de hidratos de carbono, que liberen gradualmente la glucosa en el torrente sanguíneo sin producir desequilibrios metabólicos11,12.

La mortalidad de los pacientes hospitalizados puede reducirse eficazmente mediante una atención individualizada y buenas prácticas, en particular la prevención de la hipoglucemia o su tratamiento4,9,14,13.

Sin embargo, aún deben resolverse deficiencias de la atención sanitaria tales como la supervisión insuficiente de las tomas por un profesional sanitario15, el olvido de las tomas nocturnas5, la administración de alimentos inadecuados5,10,15 y el desconocimiento de las prácticas óptimas y las directrices de tratamiento de la malnutrición grave16,5. Es necesaria una mayor formación de los profesionales sanitarios.


Bibliografía

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5 Puoane T et al. Evaluating the clinical management of severely malnourished children – a study of two rural district hospitals. South African Medical Journal, 2001, 91:137–141.

6 Maitland K et al. Children with severe malnutrition: can those at highest risk of death be identified with the WHO protocol? PLoS Medicine, 2006, 3(12):2431–2439.

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9 Karaolis N et al. WHO guidelines for severe malnutrition: are they feasible in rural African hospitals? Archives of the Diseases of Childhood, 2007, 92:198–204.

10 Schofield C, Ashworth A. Boletín de la Organización Mundial de la Salud? Bulletin of the World Health Organization, 1996, 74(2):223–229.

11 Southall D et al. eds. International child health care: a practical manual for hospitals worldwide. Londres, BMJ Books, 2002.

12 Goulet O. Nutritional support in malnourished paediatric patients. Paris, Baillière Tindall, 1998.

13 Ashworth A, et al. WHO guidelines for management of severe malnutrition in rural South African hospitals: effect on case fatality and the influence of operational factors. The Lancet, 2004, 363:1110–15.

14 Bernal C et al. Treatment of severe malnutrition in children: experience in implementing the World Health Organization guidelines in Turbo, Colombia. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, 2008, 46:322–328.

15 Nziokia C et al. Audit of care for children aged 6 to 59 months admitted with severe malnutrition at Kenyatta National Hospital, Kenya. International Health, 2009, 1:91–96.

16 Ashworth A, Schofield C. Latest developments in the treatment of severe malnutrition in children. Nutrition, 1998, 14(2):244–245.

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