Biblioteca electrónica de documentación científica sobre medidas nutricionales (eLENA)

Prevención y tratamiento de la hipotermia en niños con malnutrición grave

Fundamento biológico, conductual y contextual

Abril de 2011

La hipotermia es la disminución de la temperatura corporal media. En los casos de malnutrición grave, la OMS define esta complicación como una temperatura rectal inferior a 35,5 °C o una temperatura axilar inferior a 35,0 °C. La prevención o el tratamiento de la hipotermia es una etapa importante en la fase inicial (fase de estabilización) del tratamiento de niños con malnutrición grave1.

Los niños malnutridos son propensos a la hipotermia porque presentan:

  • una menor tasa metabólica y, consiguientemente, una menor producción de calor, dada su escasa reserva de energía
  • una mayor superficie corporal por kilogramo
  • una menor cantidad de grasa, que se traduce en un menor aislamiento y una mayor pérdida de calor
  • infections that lead to insufficient energy available for thermoregulation2–6.

infecciones que limitan la energía disponible, pudiendo resultar insuficiente para la termorregulación2–6. Los lactantes y niños que presentan marasmo, lesiones en una gran parte de la piel o infecciones graves son los más propensos a la hipotermia1,7, mientras que el edema característico del kwashiorkor actúa como aislante8.

Las directrices de la OMS para el tratamiento de niños con malnutrición grave recomiendan proporcionarles calor siempre que presenten hipotermia. Para ello, se puede colocar al niño sobre el torso o el abdomen desnudo de la madre, en contacto directo con la piel, y cubrir a ambos a continuación, una práctica denominada «técnica del canguro». También se puede vestir al niño por completo, incluida la cabeza, cubrirlo con una manta calentada previamente y colocarlo bajo una lámpara incandescente, con cuidado de que esta no toque el cuerpo del niño. No se recomienda el uso de botellas de agua caliente9.

Es importante vigilar la temperatura durante el calentamiento para evitar la hipertermia, lo que incrementaría la pérdida de agua y energía. Para ello, ha de medirse la temperatura rectal cada 30 minutos, si se utiliza una lámpara de calentamiento, o cada 2-4 horas, si se utiliza otro método, hasta que el niño supere la fase inicial del tratamiento y se estabilice1 .

Las limitaciones de personal pueden dificultar la aplicación de esta práctica en entornos con pocos recursos. Por ello, se ha propuesto reducir la vigilancia periódica de la temperatura, basándose en datos que indican que, en la malnutrición grave, la prevalencia de hipotermia es baja y no se asocia con desenlaces adversos1. Pero, dada la escasez de estudios similares, aún no se puede generalizar esta recomendación, por lo que se sigue aplicando la recomendación inicial de vigilar la temperatura con frecuencia.

Otras dos intervenciones cruciales en niños hipotérmicos son el tratamiento de la hipoglucemia y el de las infecciones sistémicas graves. La alimentación frecuente —un método de tratamiento de la hipoglucemia— y la administración de antibióticos de amplio espectro permiten obtener la energía necesaria para mantener funciones orgánicas esenciales como la generación de calor, que previene y combate la hipotermia3,4,7–10.

Aunque los datos sobre la prevalencia y las consecuencias de la hipotermia en niños con malnutrición grave son contradictorios, no se han descrito efectos perjudiciales del calentamiento vigilado. Si no se dispone de lámparas de calor o el suministro de electricidad no es fiable, se puede utilizar fácilmente, con una formación adecuada, la técnica del canguro11,12. Aún existen dificultades para aplicar estas directrices en entornos en los que prevalecen prácticas inadecuadas, como no proporcionar mantas13, no cambiar con frecuencia suficiente las sábanas húmedas 13, no vigilar la temperatura corporal14, separar al niño de la madre9,15 y no indicar a la 13madre que debe mantener caliente a su hijo16. Por lo tanto, es importante formar a las madres y al personal sanitario, para facilitar la aplicación satisfactoria de intervenciones sencillas de prevención y tratamiento de la hipotermia que, como se ha comprobado, reducen la mortalidad17.


Bibliografía

1 Tratamiento de la malnutrición grave: manual para médicos y otros profesionales sanitarios superiores Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 1999.

2 Brooke OG. Influence of malnutrition on the body temperature of children. British Medical Journal, 1972, 1:331–333.

3 Ashworth A. Treatment of severe malnutrition. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, 2001, 32:516–518.

4 Southall D et al., eds. International child health care: a practical manual for hospitals worldwide. Londres, BMJ Books, 2002.

5 Karaolis N et al. WHO guidelines for severe malnutrition: are they feasible in rural African hospitals? Archives of the Diseases of Childhood, 2007, 92:198–204.

6 Moy R. Improving severe malnutrition case management. Journal of Tropical Pediatrics, 1999, 45(1):2–3.

7 Brenton DP, Brown RE, Wharton BA. Hypothermia in kwashiorkor. The Lancet, 1967, 289(7487):410–413.

8 Brooke OG, Harris M, Salvosa CB. The response of malnourished babies to cold. Journal of Physiology, 1973, 233:75–91.

9 Mansell PI et al. Defect in thermoregulation in malnutrition reversed by weight gain. Physiological mechanisms and clinical importance. Quarterly Journal of Medicine, 1990, 76(280):817–829.

10 Puoane T et al. Evaluating the clinical management of severely malnourished children – a study of two rural district hospitals. South African Medical Journal, 2001, 91:137–141.

11 Bernal C et al. Treatment of severe malnutrition in children: experience in implementing the World Health Organization guidelines in Turbo, Colombia. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, 2008, 46:322–328.

12 Nziokia C et al. Audit of care for children aged 6 to 59 months admitted with severe malnutrition at Kenyatta National Hospital, Kenya. International Health, 2009, 1:91–96.

13 Goulet O. Nutritional support in malnourished paediatric patients. Paris, Baillière Tindall, 1998.

14 Bhan MK, Bhandari N, Bahl R. Management of the severely malnourished child: perspective from developing countries. BMJ, 2003, 326:146–51.

15 Brooke OG. Hypothermia in malnourished Jamaican children. Archives of Disease in Childhood, 1972, 47:525–530.

16 Talbert A et al. Hypothermia in children with severe malnutrition: low prevalence on the tropical coast of Kenya. Journal of Tropical Pediatrics, 2009, 55(6):413–416.

17 Nirmala P, Rekha S, Washington M. Kangaroo mother care: effect and perception of mothers and health personnel. Journal of Neonatal Nursing, 2006, 12:177–184.

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