Biblioteca electrónica de documentación científica sobre medidas nutricionales (eLENA)

La administración de suplementos de vitamina A a adultos infectados por el VIH y la progresión de la enfermedad

Fundamento biológico, conductual y contextual

Reginald A. Annan, University ofSouthampton, Southampton (Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte)

La vitamina A es una vitamina liposoluble y un nutriente esencial que se presenta en varias formas tanto en alimentos animales (en forma de retinol, retinal o ácido retinoico) como vegetales (en forma de carotenoides). La carne de mamíferos y de aves, el pescado y los productos lácteos como la leche, el queso y el yogur son buenas fuentes de vitamina A. Los carotenoides también están presentes en las frutas y hortalizas de color verde oscuro, y en las amarillas o naranjas.

La vitamina A y los micronutrientes en general desempeñan funciones esenciales en el mantenimiento de la función inmunitaria1, 2, 3. La vitamina A es importante para la vista (especialmente para la adaptación y la visión nocturnas), la inmunidad, el crecimiento y el desarrollo, así como para la síntesis de glóbulos rojos4, 5, 6. También desempeña un papel fundamental en el desarrollo y la diferenciación de los glóbulos blancos, como los linfocitos, esenciales para la respuesta inmunitaria7. La vitamina A mantiene la integridad de la piel y las mucosas, que son la primera línea de defensa del organismo frente a las infecciones.

Es frecuente que los adultos infectados por el VIH tengan niveles bajos de micronutrientes, especialmente en los países en desarrollo, donde la alimentación a menudo es deficiente. Se sabe que el VIH repercute sobre la ingesta, la absorción, el metabolismo y el almacenamiento de los nutrientes. Tanto la carencia de micronutrientes como el VIH afectan a la función inmunitaria. Las concentraciones bajas de vitamina A en sangre se asocian a una progresión rápida de la enfermedad por VIH, con desenlace mortal8-10. Por esta razón, ha suscitado un gran interés la suplementación con micronutrientes y su posible papel en la mejora de la función inmunitaria, la prevención de la transmisión del VIH (especialmente a los niños) y el retraso de la progresión de la enfermedad por VIH.

Se ha comprobado que el aporte de suplementos de vitamina A corrige la carencia en las personas infectadas por el VIH malnutridas, pero no está claro en qué medida contribuye al restablecimiento de la función inmunitaria. Un metanálisis en el que se estudió el efecto de los ensayos de la administración de suplementos de vitamina A o de múltiples micronutrientes a adultos y niños infectados por el VIH no halló datos concluyentes de que los suplementos de vitamina A mejorasen los recuentos de linfocitos CD4 o retrasaran la progresión de la enfermedad por VIH. Aunque el aporte de suplementos de vitamina A a embarazadas infectadas por el VIH se asoció a una menor anemia11, no se ha observado que los suplementos de vitamina A reduzcan la morbilidad y mortalidad por otras enfermedades en los adultos infectados por el VIH. Sin embargo, hay pruebas concluyentes de que los suplementos de vitamina A, administrados de forma periódica o diaria, reducen la diarrea, la tos, la neumonía y la mortalidad por cualquier causa en niños infectados por el VIH12.

La malnutrición, las infecciones y la capacidad del sistema inmunitario están relacionadas sinérgicamente. Las enfermedades infecciosas influyen sobre el estado nutricional y, a la inversa, casi cualquier carencia nutricional, si es lo bastante grave, puede alterar la resistencia del organismo frente a las infecciones13-16. Por tanto, una buena nutrición es fundamental para el tratamiento del VIH/sida, especialmente en las poblaciones más pobres. En muchas zonas con una alta prevalencia de VIH también suele haber un acceso insuficiente a los servicios de salud y a los tratamientos antirretrovíricos, y es probable que la ingesta alimentaria sea deficiente y haya una mayor prevalencia de malnutrición y de pobreza. En estas situaciones, la labor de mejora del estado nutricional complementaría el tratamiento antirretrovírico, y la OMS está elaborando actualmente directrices para la atención y el apoyo al estado nutricional de los adultos y los adolescentes afectados por el VIH.


Bibliografía

1 Beisel WR. Single nutrients and immunity. American Journal of Clinical Nutrition, 1982, 35(Suppl. 2):417–68.

2 Dreizen S. Nutrition and the immune response – a review. International Journal of Vitamin Nutrition Research, 1979, 49(2):220–8.

3 Kupka R et al. Selenium status is associated with accelerated HIV disease progression among HIV-1-infected pregnant women in Tanzania. Journal of Nutrition, 2004, 134(10):2556–60.

4 Solomons NW. Vitamin A and carotenoids. In: Bowman BA, Russell RM, eds. Present knowledge in nutrition, 8th ed. Washington D.C., ILSI Press, 2001:127–45.

5 Ross AC. Vitamins and retinols. In: Shils M, ed. Nutrition in health and disease. 9th ed. Baltimore, Williams and Wilkins, 1999:305–27.

6 Lynch SR. Interaction of iron with other nutrients. Nutrition Reviews, 1997, 55(4)102–10.

7 Semba RD.The role of vitamin A and related retinoids in immune function. Nutrition Reviews, 1998, 56:S38–48.

8 Baum MK et al. Micronutrients and HIV-1 disease progression. AIDS, 1995, 9(9):1051–6.

9 Semba RD et al. Vitamin A deficiency and wasting as predictors of mortality in human immunodeficiency virus- infected injection drug users. Journal of Infectious Diseases, 1995, 171:1196–202.

10 Semba RD et al. Increased mortality associated with vitamin A deficiency during human immunodeficiency virus type 1 infection. Archives of Internal Medicine, 1993, 153(18):2149–54.

11 Irlam JH et al. Micronutrient supplementation in children and adults with HIV infection. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2010(12):CD003650.

12 Fawzi WW et al. Multivitamin supplementation improves hematologic status in HIV-infected women and their children in Tanzania. American Journal of Clinical Nutrition, 2007, 85(5):1335–43

13 Scrimshaw NS, Taylor CE, Gordon AJE. Interactions of nutrition and infection. WHO monograph series no.57. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 1968.

14 Scrimshaw NS, Taylor CE, Gordon JE. Interactions of nutrition and infection. American Journal of Medical Science, 1959, 237:367–403.

15 Scrimshaw NS, SanGiovanni JP. Synergism of nutrition, infection, and immunity: an overview. American Journal of Clinical Nutrition, 1997, 66(2):464S–477S.

16 Chandra RK. Nutrition as a critical determinant in susceptibility to infection. World Review of Nutrition and Diet, 1976, 25:166–88.

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