Biblioteca electrónica de documentación científica sobre medidas nutricionales (eLENA)

Suplementación con vitamina A para mejorar los resultados terapéuticos en niños diagnosticados de infección respiratoria

Fundamento biológico, conductual y contextual

Abril de 2011

Las infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores, en particular sus formas más graves: la bronquiolitis y la neumonía, constituyen la principal causa de mortalidad en niños menores de cinco años1, 2. Solo la neumonía es responsable de la muerte de 1,8 millones de lactantes y niños pequeños al año3. La mayor parte de estos fallecimientos, probablemente evitables, se producen en entornos con pocos recursos y están estrechamente vinculados a la pobreza, el acceso insuficiente a la asistencia sanitaria y la desnutrición.

Varias intervenciones nutricionales reducen eficazmente el número de casos de infección aguda de las vías respiratorias inferiores y las consecuencias potencialmente mortales de la neumonía. La vitamina A o retinol está involucrada en la producción, el crecimiento y la diferenciación de glóbulos rojos, células linfáticas y anticuerpos4, así como en la integridad del epitelio. Dada su efectividad demostrada en la protección frente a la neumonía asociada al sarampión5, se ha evaluado la suplementación con vitamina A como una posible intervención para acelerar la recuperación, aminorar la gravedad y prevenir la recurrencia de infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores6–11. Se han obtenido resultados dispares: mientras algunos autores no han observado efectos beneficiosos206, 12-15, otros solo los han descrito en determinados grupos, por ejemplo en niños con insuficiencia ponderal16 o con carencia previa de vitamina A17. Otros estudios han determinado que el aporte de suplementos de vitamina A aumenta la incidencia de infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores, principalmente en niños con una mejor ingesta de nutrientes16, 18.

Los niños con carencia de vitamina A parecen presentar mayor riesgo de enfermedad y muerte por infecciones respiratorias19. Según parece, una carencia previa agrava la infección. En niños de 6 a 59 meses se ha observado que la administración de suplementos de vitamina A reduce el riesgo de muerte en un 23%–30%20. En el caso de la neumonía asociada al sarampión, el aporte de grandes dosis de vitamina A ejerce un efecto protector evidente21, 22. Sin embargo, no se han observado efectos similares con dosis altas o bajas de vitamina A en infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores. Con las dosis más bajas se ha descrito una reducción del riesgo de infecciones respiratorias16 y las dosis altas producen un efecto negativo23. Se han formulado varias teorías para intentar explicar la diversidad de los resultados y los posibles mecanismos biológicos implicados. En niños con una reserva suficiente de vitamina A, la suplementación con dosis muy elevadas de esta vitamina puede provocar una alteración transitoria de la regulación inmunitaria, lo que podría aumentar la susceptibilidad a enfermedades infecciosas18.

Dos recientes revisiones sistemáticas de la función de los suplementos de vitamina A en la prevención de infecciones respiratorias en niños han concluido que únicamente deben administrarse suplementos a niños con estado nutricional deficiente1. Los resultados también indican que la dosis y los posibles efectos adversos son consideraciones importantes a la hora de formular recomendaciones1, 24. Una sobredosis de vitamina A puede resultar tóxica y provocar náuseas, vómitos y pérdida del apetito que pueden contribuir a reducir aún más la ingesta de nutrientes. En un estudio en el que se evaluaron los efectos de una dosis moderada de vitamina A se observaron efectos positivos en niños cuya ingesta de esta vitamina era suficiente y no se registraron efectos secundarios del aporte suplementario9. Aún no se ha determinado si estos efectos positivos podrían obtenerse aumentando la ingesta de alimentos que contienen vitamina A. En entornos con pocos recursos y una gran incidencia de infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores3 no suelen consumirse con frecuencia alimentos que contienen cantidades significativas de vitamina A, como productos de origen animal (hígado, leche, queso, huevos) o alimentos enriquecidos. Por ello, en estas circunstancias podría ser necesario mejorar el acceso a alimentos ricos en provitamina A, como mangos y papayas, mediante la diversificación del régimen alimenticio y programas de fomento de la producción de alimentos en el ámbito doméstico24–26.


Bibliografía

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