Biblioteca electrónica de documentación científica sobre medidas nutricionales (eLENA)

Las intervenciones en materia de agua, saneamiento e higiene y la prevención de las enfermedades diarreicas

Fundamento biológico, conductual y contextual

Octubre de 2011

La falta de acceso a agua de consumo limpia e inocua y a servicios de saneamiento básicos, así como la higiene deficiente, ocasionan casi el 90% de todas las muertes por enfermedades diarreicas, principalmente en niños1. Mientras que actualmente el 87% de la población mundial tiene acceso a fuentes de agua mejoradas, el 39% aún carece de acceso a instalaciones de saneamiento mejoradas2. Además, en los países en desarrollo 1100 millones de personas aún defecan al aire libre y, de media, las personas solo se lavan las manos con jabón después de usar el inodoro en el 17% de las ocasiones2, 3.

Las causas más frecuentes de las enfermedades diarreicas son la ingestión de agentes patógenos debido a prácticas inadecuadas de eliminación de las heces o a la falta de higiene. Se considera que una persona tiene diarrea cuando realiza más de tres deposiciones líquidas al día4. Durante los episodios de diarrea aguda, la absorción de macronutrientes suele ser alta, pero cuando la diarrea continúa durante 14 días o más la malabsorción puede resultar un problema grave. Los episodios de diarrea repetidos ocasionan una gran pérdida de nutrientes y líquidos, causando debilidad general y deshidratación. El desequilibrio electrolítico que también ocasionan estos episodios puede aumentar el riesgo de mortalidad; por lo que se refiere a la carga de morbilidad, cada vez hay más pruebas de efectos a largo plazo como el retraso del crecimiento y el deterioro de la función cognitiva5.

La prevención primaria de las enfermedades diarreicas mediante intervenciones de mejora del abastecimiento de agua, el saneamiento y la higiene se basa en la reducción de la transmisión de microorganismos patógenos por la vía fecal-oral; comprende la provisión de un abastecimiento de agua mejorado, la planificación en materia de seguridad del agua, el tratamiento y el almacenamiento seguro del agua doméstica, la mejora de las instalaciones de saneamiento y la educación en materia de higiene. La expresión "abastecimiento de agua mejorado" se refiere a tecnologías como la distribución doméstica de agua entubada, los grifos o caños públicos, los pozos excavados protegidos, los manantiales o la captación de agua de lluvia. Las instalaciones de saneamiento mejoradas pueden consistir en inodoros con descarga automática o manual a un sistema confinado, letrinas mejoradas (p. ej. con ventilación, con losa) o inodoros para la elaboración de composte. En la planificación de la seguridad del agua se considera la gestión del agua desde la fuente hasta el grifo6. El agua puede tratarse en la fuente o en el hogar, y el agua tratada se almacena de forma segura en recipientes que impiden su recontaminación en los hogares7. La educación en materia de higiene puede abordar diversas prácticas, como lavarse las manos después de usar el inodoro y antes de la preparación de alimentos8.

Se han alcanzado, mediante diferentes intervenciones, las siguientes reducciones de la incidencia de enfermedades diarreicas: del 5% mediante mejoras en la fuente del abastecimiento de agua, del 19% mediante la mejora de la calidad del agua (resultados tras 12 meses), del 36% mediante la mejora del saneamiento y del 47% con programas de fomento del lavado de manos con jabón (cálculos a partir de análisis combinados) 9, 10. Las intervenciones a mayor escala y, posiblemente, a más largo plazo pueden producir efectos adicionales, debido a la reducción en la circulación de microorganismos patógenos entre los hogares o las comunidades y a cambios de comportamiento permanentes. Debido a la diversidad y frecuencia de las oportunidades de infección en los entornos insalubres, la eficacia de algunas de estas intervenciones puede parecer escasa, pero suelen ser un paso previo necesario para alcanzar el siguiente nivel de reducción sostenible de la morbilidad 11, 12.

Las intervenciones en materia de agua, saneamiento e higiene previenen, además de la diarrea, infecciones intestinales parasitarias que tienen también efectos sinérgicos con la malnutrición13-15. Se ha documentado en diversos estudios la asociación estadística entre el crecimiento y la malnutrición infantiles y el acceso al agua potable, el saneamiento y una higiene correcta16-20.

Los factores conductuales son importantes para determinar la penetración y la adopción sostenible de las tecnologías y prácticas relacionadas con el agua, el saneamiento y la higiene. Si bien las intervenciones en materia de agua, saneamiento e higiene son, potencialmente, muy eficientes, su eficacia depende en parte de los cambios conductuales y contextuales. Es necesario que la instalación y el funcionamiento de instalaciones de agua y saneamiento se acompañe de la transferencia de conocimientos sobre cómo utilizarlas y de cambios conductuales sostenibles9. También son necesarios para lograr mejoras el mantenimiento y la sustitución periódicos de los servicios e instalaciones existentes, y el fomento de la higiene21.

Los sistemas y servicios deficientes de abastecimiento de agua, saneamiento e higiene afectan particularmente a los países de ingresos bajos1, 2. La eficacia de las intervenciones de mejora del abastecimiento de agua, el saneamiento y la higiene en los hogares pobres será máxima en el 50% de cobertura inicial; sin embargo, también se necesitan intervenciones de este tipo en hogares más ricos 22.


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