Datos y cifras
- El síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) es una enfermedad respiratoria vírica provocada por un coronavirus (MERS-CoV) detectado por primera vez en la Arabia Saudita y en Jordania en 2012.
- Los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden provocar enfermedades que van del resfriado común al síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) y la enfermedad por el coronavirus de 2019 (COVID-19).
- Los síntomas típicos del MERS son fiebre, tos y dificultad respiratoria, y a menudo evolucionan hacia una neumonía.
- En torno al 70 % de los patógenos nuevos o emergentes son de origen animal, incluido el MERS-CoV, que puede transmitirse entre los dromedarios y los seres humanos; la transmisión continuada de persona a persona puede provocar brotes en hospitales y hogares.
- Se han notificado a la OMS más de 2600 casos de infección humana por MERS-CoV confirmados en laboratorio; la mayoría (84 %) se notificaron en la península arábiga.
- Aproximadamente el 37 % de los casos de pacientes con MERS notificados a la OMS han fallecido, pero probablemente esa cifra sea una sobreestimación, ya que los sistemas de vigilancia pueden no detectar los casos leves o asintomáticos de MERS.
- Actualmente no hay tratamiento específico ni una vacuna autorizada para el MERS.
Panorama general
El síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) es una de las tres enfermedades zoonóticas por coronavirus de gran repercusión y potencial pandémico que han surgido en los últimos años. Las otras dos son el SRAS y la COVID-19. Los coronavirus pueden provocar enfermedades que van del resfriado común a síntomas respiratorios graves e incluso la muerte.
El coronavirus causante del MERS (MERS-CoV) se detectó por primera vez en la Arabia Saudita y en Jordania en 2012. Desde entonces, 27 Estados Miembros de todas las Regiones de la OMS han notificado a la Organización en virtud del Reglamento Sanitario Internacional (RSI 2005) casos de infección por el MERS-CoV, si bien el 84 % de los casos humanos han sido notificados por la Arabia Saudita.
El MERS-CoV es un virus zoonótico cuyo principal reservorio son los dromedarios. Los dromedarios infectados no contraen la enfermedad, por lo que el diagnóstico en los animales depende de pruebas analíticas en laboratorio.
Desde 2020 los casos notificados han sido esporádicos y se han concentrado en la península arábiga, en particular en la Arabia Saudita. La transmisión de persona a persona se ha reducido considerablemente gracias a las mejoras en la vigilancia, el triaje de pacientes con síntomas respiratorios y la prevención y control de las infecciones.
Actualmente no hay tratamiento específico ni una vacuna autorizada para el MERS. Ello, unido a la elevada razón de letalidad (del 37 % según los registros para los casos notificados), hace del MERS-CoV un patógeno prioritario para la investigación y desarrollo.
Distribución geográfica
Desde que el MERS-CoV se detectara por primera vez en 2012, 27 Estados Miembros de todas las Regiones de la OMS han notificado casos de infección por MERS-CoV a la OMS en virtud del Reglamento Sanitario Internacional (RSI 2005): Alemania, Argelia, Austria, Bahrein, China, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos de América, Filipinas, Francia, Grecia, Italia, Jordania, Kuwait, Líbano, Malasia, Omán, Países Bajos, Qatar, Reino de la Arabia Saudita, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, República de Corea, República Islámica del Irán, Tailandia, Túnez, Türkiye y Yemen.
Según parece, el MERS-CoV circula ampliamente entre poblaciones de dromedarios en zonas de Oriente Medio y África, y también se ha detectado en algunos países de Asia Central y Meridional. En estudios recientes sobre seroprevalencia en seres humanos con exposición profesional a los dromedarios se indica que también se registra transmisión zoonótica en Estados Miembros fuera de la península arábiga.
La Arabia Saudita ha notificado más del 84 % de los casos de infección en seres humanos, como consecuencia del contacto directo o indirecto con dromedarios infectados o con personas infectadas en establecimientos de salud. Los casos detectados fuera de Oriente Medio suelen corresponder a personas que parecen haberse infectado en Oriente Medio y después viajan a zonas fuera de la región.
Hasta la fecha, solo se ha registrado un escaso número de brotes fuera de Oriente Medio. El más importante se notificó en mayo de 2015 y se produjo en un hospital de la República de Corea. El caso inicial de ese brote había viajado a Oriente Medio y propagado el virus entre trabajadores de la salud y pacientes. Como consecuencia, fallecieron 38 pacientes, se infectaron 186 personas y en Corea se vivió una crisis nacional. Este es solo un ejemplo de las devastadoras consecuencias de la introducción del MERS-CoV en el sistema de salud de un país que no está preparado para detectar el MERS con pruebas y controlarlo.
Transmisión
En torno al 70 % de las enfermedades nuevas o emergentes son de origen animal, incluido el MERS-CoV, que se transmite entre los dromedarios y los seres humanos. La infección en los seres humanos se produce por contacto directo con dromedarios y posiblemente de forma indirecta por la manipulación o consumo de secreciones o productos crudos de dromedario (como leche y orina).
La transmisión de persona a persona es posible y ocurre predominantemente entre contactos directos (miembros de la familia y en el hogar) y en entornos de atención de salud (trabajadores de la salud y pacientes). Los mayores brotes se han producido en establecimientos de salud de la República de Corea, la Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Fuera de los entornos de atención de salud, la transmisión de persona a persona ha sido limitada y no se ha documentado una transmisión sostenida en ningún lugar del mundo.
En los establecimientos de salud se ha documentado la transmisión del MERS-CoV de pacientes a trabajadores de la salud y entre pacientes en la misma habitación, frecuentemente antes de diagnosticarse el MERS-CoV y de que el paciente fuera debidamente aislado y los trabajadores de la salud siguieran las precauciones correctas. Sin embargo, no siempre es posible detectar a pacientes con MERS-CoV de forma temprana o sin pruebas específicas de laboratorio, ya que los síntomas y otras características clínicas son muy similares a los de otras enfermedades respiratorias.
Se han notificado conglomerados de casos y brotes más grandes en establecimientos de salud, especialmente cuando las prácticas de prevención y control de las infecciones son inadecuadas. La aplicación de medidas eficaces de prevención y control de las infecciones son esenciales para evitar la propagación del MERS-CoV y es crucial que los establecimientos de atención de salud que atienden a pacientes con infecciones presuntas o confirmadas por el MERS-CoV adopten las precauciones necesarias para reducir al mínimo el riesgo de transmisión de un paciente infectado a otros pacientes, a los trabajadores de la salud o a visitantes. Los trabajadores de la salud y asistenciales deberían recibir formación teórica y práctica en prevención y control de infecciones y conocer bien las definiciones de casos del MERS, además de mantener sus competencias y actualizar sus conocimientos con nueva información en este ámbito.
Síntomas
El espectro clínico de una infección por el MERS-CoV abarca desde la ausencia de síntomas detectables (infección asintomática) o síntomas respiratorios leves, hasta cuadros respiratorios agudos graves e incluso la muerte. El MERS suele manifestarse con fiebre, tos y dificultad respiratoria, y a menudo evoluciona hacia una neumonía. También se han notificado síntomas gastrointestinales, entre ellos diarrea. Un cuadro grave de la enfermedad puede entrañar una insuficiencia respiratoria y orgánica, que requiere con frecuencia ventilación mecánica o apoyo en una unidad de cuidados intensivos.
Las personas mayores (>65), las personas con sistemas inmunitarios debilitados y las personas con enfermedades crónicas, como nefropatías, cáncer, neumopatías crónicas, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y diabetes, parecen estar expuestas a un mayor riesgo de evolucionar hacia un cuadro grave de la enfermedad o de muerte.
Tratamiento y prevención
Actualmente, no hay vacunas ni tratamientos autorizados contra el MERS-COV y el tratamiento de los pacientes es de apoyo, destinado a mejorar el cuadro clínico. Con todo, hay varias vacunas y tratamientos contra el MERS-CoV en proceso de desarrollo, con planes concretos para ensayos clínicos de fase II en algunos de ellos.
Como precaución general, las personas que visiten granjas, mercados u otras zonas donde se guardan o muestran animales deberían mantener una buena higiene, como lavarse las manos antes y después del contacto con los animales y sus productos y evitar el contacto con animales enfermos. La manipulación y el consumo de productos de origen animal crudos o poco cocinados, incluidas la leche y la carne, conlleva un riesgo de infección por diversos patógenos que pueden causar enfermedades en el ser humano. Los productos de origen animal que se procesan adecuadamente mediante cocción o pasteurización deberían ser seguros para el consumo, pero también deben manipularse con cuidado para evitar la contaminación cruzada con alimentos crudos. La carne y la leche de dromedario son productos nutritivos que pueden consumirse después de la pasteurización, la cocción u otros tratamientos térmicos.
Las personas expuestas a un mayor riesgo de evolucionar hacia un cuadro grave de la enfermedad deberían evitar el contacto con dromedarios, manipular o beber leche cruda u orina de dromedario, o comer carne que no se haya cocinado adecuadamente.
Viajes
La OMS no recomienda imponer restricciones a los viajes ni al comercio, ni cribados de entrada en relación con el MERS-CoV.
La OMS monitorea constantemente la situación epidemiológica del MERS-CoV a escala mundial, regional y nacional, y actualiza periódicamente las evaluaciones de riesgos y las orientaciones técnicas, en particular las orientaciones y consejos en relación con los viajes y las concentraciones multitudinarias en países que notifican casos de MERS, como el hach o la umrah. Se aconseja a los viajeros que regresen de concentraciones en países que notifican casos de infección por MERS-CoV que pidan asesoramiento médico si presentan algún síntoma de enfermedad respiratoria aguda en un plazo de dos semanas desde su regreso, y que comuniquen su historial de viajes reciente a los proveedores de atención de salud.
Respuesta de la OMS
La OMS colabora con expertos en salud pública y sanidad animal, y con asociados internacionales para conocer mejor el MERS-CoV y responder adecuadamente. Entre las actividades realizadas se incluyen la mejora de la vigilancia del MERS-CoV y otros patógenos respiratorios en los seres humanos y los animales, el fortalecimiento de la respuesta a los brotes a través del enfoque de «Una sola salud» y la priorización de la investigación con el fin de reunir evidencias científicas para tomar decisiones fundamentadas y desarrollar tratamientos y vacunas. Asimismo, la OMS colabora con la FAO, la OMSA y los gobiernos nacionales para poner en marcha estrategias destinadas a prevenir la transmisión zoonótica, y en particular desarrollar vacunas para los seres humanos y los dromedarios.
La coordinación a escala mundial conlleva rastrear las tendencias epidemiológicas, realizar evaluaciones de riesgos, apoyar las investigaciones sobre el terreno, ofrecer orientaciones y formación técnica, y guiar la labor con el fin de reforzar la prevención y control de las infecciones, el manejo clínico y los enfoques terapéuticos.
La OMS insta a los Estados Miembros a que mantengan una sólida vigilancia de las infecciones respiratorias agudas graves (IRAG), en particular las debidas al MERS-CoV en zonas en que se sabe que el virus circula entre dromedarios, para examinar los casos inusuales de neumonía y aplicar medidas apropiadas de prevención y control de infecciones en los entornos de atención de salud. Los países con viajeros o trabajadores migrantes que regresen de Oriente Medio deberían realizar pruebas de detección del MERS-CoV a las personas con síntomas. Con arreglo al RSI (2005), todos los casos confirmados y probables de infección por MERS-CoV deben notificarse a la OMS, así como los pormenores sobre la exposición, pruebas y evolución clínica.