El estado de salud de Miriame la obligó a dejar su trabajo en el campo en la pequeña localidad de Natete (Uganda). Ingresó en un hospital privado, con lo que pronto se agotaron los ahorros de toda su vida. En todo el mundo, las personas pobres como Miriame tienen muchas más probabilidades de padecer enfermedades crónicas y de sufrir más a causa de ellas que las personas ricas.
