La lucha por respirar: Nodari Cherekashvili

OMS/Pieter Desloovere

Nodari Cherekashvili, de 49 años, es guardia de seguridad y vive y trabaja en Misikcieli (Georgia). Empezó a fumar de adolescente. Solía fumar 20 o más cigarillos al día. Hace dos años sus fuertes accesos de tos empeoraron y descubrió que le faltaba el aire al correr o andar rápidamente.

Ivane Chkhaidze/Georgian Respiratory Association

Se le diagnosticó EPOC cuando la Alianza Mundial contra las Enfermedades Respiratorias Crónicas (GARD) puso en marcha un proyecto piloto de salud sobre enfermedades pulmonares crónicas. La Alianza, que colabora con la OMS en su lucha por mejorar la salud respiratoria en el mundo, trata de impulsar la vigilancia sanitaria y de prevenir y controlar las afecciones pulmonares en una serie de países.

Ivane Chkhaidze/Georgian Respiratory Association

El diagnóstico de Nodari fue confirmado con una prueba de espirometría, que sirve para medir cuán hondo respira una persona y la velocidad a la que el aire entra y sale de sus pulmones.

"Nunca había oído hablar de la EPOC. No sabía a qué se debía mi tos y por qué me costaba andar o correr", recuerda Nodari. Dado el poco conocimiento que hay de las enfermedades pulmonares, muchos georgianos afectados de EPOC ignoran el origen de su dolencia. Ahora, gracias a una mejor atención sanitaria, Nodari entiende que el tabaquismo ha sido la causa de su enfermedad.

Aunque en el mundo mueren de EPOC millones de personas al año, el grueso de la información sobre tasas de prevalencia y mortalidad proviene exclusivamente de países de renta elevada, y aun así resulta caro y difícil reunir esos datos. Gracias a los esfuerzos de Georgia se empieza a saber más sobre la carga de morbilidad en un país menos próspero.

OMS/Pieter Desloovere

Además de someterse a tratamiento, Nodari ha reducido su consumo de cigarrillos a dos diarios. Tiene la suerte de poder pagar la atención sanitaria que recibe. Si sigue los consejos de los médicos, deja de fumar y se mantiene activo, su tratamiento podría resultar menos costoso a medida que vaya mejorando su estado físico.

"Un hombre rico puede comprarlo todo, menos la salud... y no hay nada más importante", afirma Nodari. Ahora que recibe una atención sanitaria de calidad, Nodari puede ir andando hasta la ciudad para ver a sus amigos y trabajar en su rosedal.

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