Los vacunadores paran a todos los niños menores de cinco años para comprobar si presentan en el dedo la marca que indica que recibieron la vacuna hace poco. Los que no la tienen son vacunados de inmediato. Al haber equipos a ambos lados de la frontera, todos los niños son examinados al menos dos veces -llegada y salida- con independencia del lugar de partida.
