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La función principal de la sangre es transportar el oxígeno desde los pulmones hasta las restantes partes del cuerpo, además de productos de desecho, nutrientes, hormonas, etc. La sangre controla la coagulación, mantiene el medio interno de nuestro cuerpo y nos protege contra organismos dañinos. La sangre donada se utiliza para sustituir la que se pierde en accidentes, traumatismos y operaciones quirúrgicas, así como para tratar enfermedades en las que falta un hemocomponente determinado.
