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La sangre entera se utiliza en situaciones tales como traumatismos debidos a accidente o procedimientos quirúrgicos en los que se produce una pérdida excesiva de sangre. En ocasiones los recién nacidos también necesitan una exanguinotransfusión. El plasma y los productos derivados del plasma se utilizan para tratar un gran número de afecciones como las hemorragias, la pérdida de líquidos, infecciones y enfermedades inmunológicas.
