Pocos son los habitantes de aldeas aisladas que tienen a su disposición algún medio de transporte, ya sea público o privado, así que son los vacunadores quienes se desplazan hasta ellos. Cyril Dacko, técnico sanitario, se dirige a la aldea de Koursalé por una de las principales carreteras norte-sur de Malí, transportando consigo un contenedor isotérmico, jeringas, hisopos y cartillas de vacunación. Los agentes de salud tienen que cubrir entre 7 y 10 kilómetros para llegar hasta las poblaciones destinatarias.
