En los distritos de Ziarat y Pishin, el terremoto derribó más de 2000 casas de adobe mientras sus moradores dormían y causó daños en las infraestructuras locales, comprendidas las de salud, hasta el punto de que en muchos casos resultaba peligroso utilizarlas. Más de 10 000 personas resultaron desplazadas, y decenas de miles se encontraron sin techo, mantas, ropa caliente, alimentos ni agua potable.