Cuesta mucho llegar a los enfermos en Somalia

Septiembre de 2009

Somalíes desplazados en un asentamiento temporal dentro del Corredor Afgooye, una franja de tierra en las afueras de Mogadishu
Dr. Omar Saleh/OMS

La crisis humanitaria en que se halla sumida Somalia ha alcanzado su punto más bajo en dos décadas. Desde mayo, el aumento de las hostilidades en torno a la capital, Mogadishu, ha puesto en peligro las vidas de millones de personas, incluidos niños y mujeres, así como los adelantos recientes en materia de salud.

En todo el país, se calcula que hay 3,6 millones de personas que necesitan asistencia de emergencia, entre ellas 1,5 millones de desplazados por la violencia y agobiados por una sequía que ya se ha prolongado por quinto año consecutivo. En los últimos meses, 500 000 de estos desplazados se han vuelto a desarraigar por causa de la violencia en torno a Mogadishu, lo que agrega más penurias a este pueblo hastiado de la guerra.

Otro motivo importante de preocupación es que las iniciativas de carácter humanitario reciben muy poco financiamiento. Como consecuencia, las intervenciones sanitarias de emergencia, como los consultorios móviles en los asentamientos de personas desplazadas y los sistemas de alerta temprana y vigilancia de enfermedades transmisibles fundamentales, corren un gran riesgo.

El presente reportaje fotográfico pone de relieve las grandes dificultades para prestar ayuda humanitaria de carácter sanitario con respecto a las enfermedades, las agresiones físicas y la violencia contra las mujeres que afrontan hoy en día los somalíes en esta parte del mundo crónicamente aquejada de problemas, así como los esfuerzos que despliegan los prestadores de servicios de salud para satisfacer sus necesidades.

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