Fiebre hemorrágica del Ebola en Uganda

Agosto de 2012

OMS/B. Sensasi

El 28 de julio de 2012, cuando se confirmó el primer caso de fiebre hemorrágica del Ebola en Uganda, la oficina de la OMS en Kampala se puso inmediatamente en situación de alerta. Para evitar la propagación de la enfermedad era esencial aislar los casos sospechosos, confirmar el diagnóstico mediante pruebas de laboratorio, dispensar tratamiento de sostén, rastrear y seguir todos los contactos, e informar a la población sobre el virus y sus vías de transmisión.

«Inmediatamente, enviamos un equipo de especialistas y suministros al distrito de Kibaale, donde empezó el brote», explica el Dr. Joaquim Saweka, Representante de la OMS en Uganda. «Así, pudimos ayudar al distrito a lograr una respuesta inmediata y una coordinación eficaz sobre el terreno.»

El virus del Ebola es muy infeccioso

La fiebre hemorrágica del Ebola, a menudo mortal, es causada por el virus homónimo, muy infeccioso, que se contagia por contacto directo con líquidos corporales infectados. Entre sus síntomas se encuentran la fiebre, debilidad intensa, mialgias, cefaleas y dolor de garganta, seguidos de vómitos, diarrea, erupción cutánea, disfunción renal y hepática y, a veces, hemorragias por los orificios corporales. El virus se transmite de los animales salvajes al ser humano. No hay tratamientos ni vacunas para el hombre ni para los animales.

En el distrito de Kibaale, situado unos 220 km al oeste de Kampala, la capital de Uganda, a fecha de 7 de agosto de 2012 se habían identificado 60 casos sospechosos de fiebre hemorrágica del Ebola, 16 de ellos mortales. Diez casos han sido confirmados por el Instituto Ugandés de Investigaciones Virológicas de Entebbe. La OMS, el Ministerio de Salud y los asociados internacionales, han podido contener la infección y evitar la propagación del brote más allá del distrito de Kibaale, pero se necesita más ayuda.

Hacen falta más recursos

«Necesitamos más recursos para pagar a más profesionales sanitarios y adquirir los suministros necesarios para atender a las personas probablemente infectadas», destaca el Dr. Saweka. «También estamos buscando más recursos para informar ampliamente a la población sobre las medidas de protección personales y familiares.»

Gracias a los esfuerzos combinados de todos los asociados, la oficina de la OMS en Uganda espera que sea posible detener este brote en los próximos meses o, a ser posible, semanas.

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