Hacia una atención sanitaria sin mercurio en la Argentina

Octubre de 2013

Un convenio internacional que protege la salud humana frente al mercurio brinda al personal sanitario la oportunidad de aplicar el principio “lo primero es no causar daño”.

Al igual que otros trabajadores de la salud de todo el mundo, el personal del Hospital Rivadavia de Buenos Aires (Argentina) usaba hasta hace poco dispositivos médicos que eran fundamentales para mejorar la salud pero, paradójicamente, contenían material muy tóxico. El aparato empleado tradicionalmente para medir la tensión arterial (llamado esfigmomanómetro) y los termómetros usados para medir la fiebre contienen ambos mercurio.

OMS/H. Ruiz

Cuando estos aparatos se rompen, el mercurio que contienen contamina el medio. "Hicimos un cálculo y descubrimos que el mercurio que desechábamos en una sola semana equivalía a una cantidad que generaría niveles peligrosos en el lago Nahuel Huapi, uno de los mayores lagos de la Patagonia, durante todo un año", explica la Dra. Mercedes Zarlenga, responsable de los servicios de neonatología del Hospital Rivadavia. El hospital empezó a eliminar gradualmente los aparatos médicos que contenían mercurio, y todos los centros médicos de Argentina siguieron luego sus pasos.

Los peligros del mercurio

“El mercurio que desechábamos en una sola semana equivalía a una cantidad que generaría niveles peligrosos en el lago Nahuel Huapi, uno de los mayores lagos de la Patagonia, durante todo un año”

Dra. Mercedes Zarlenga, Hospital Rivadavia, Argentina

La OMS ha incluido el mercurio entre los diez productos químicos más peligrosos para la salud. Este metal puede tener efectos perjudiciales en los sistemas nervioso, digestivo e inmunitario, así como en los pulmones y los riñones; una exposición excesiva puede ser mortal. Además, el mercurio es muy dañino para el feto. "Los bebés expuestos a dosis incluso relativamente bajas de mercurio en el útero pueden sufrir retraso intelectual en la infancia", señala la Dra. Ana Boischio, asesora en toxicología de la Oficina Regional para las Américas/Organización Panamericana de la Salud.

En enero de 2013, reconociendo esos riesgos, 147 gobiernos acordaron el proyecto de texto del Convenio de Minamata sobre el Mercurio, que tiene por objeto proteger la salud humana y el medio de las emisiones y liberaciones de mercurio y compuestos de mercurio. Según lo previsto el Convenio será adoptado en una conferencia diplomática que tendrá lugar en el Japón los días 10 y 11 de octubre.

Posición de la OMS sobre los aparatos de medición sin mercurio

En el marco de las iniciativas mundiales sobre el mercurio, la OMS ha trabajado activamente para alentar a todos sus Estados Miembros a eliminar gradualmente los aparatos médicos de medición que contienen mercurio. Desde 2008, la Argentina, Filipinas, la India, Letonia, el Líbano, el Senegal y Viet Nam vienen participando en el Proyecto Mundial sobre Residuos Sanitarios emprendido por la OMS, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la coalición “Salud sin Daño”. El proyecto aspira a mejorar la gestión de los residuos sanitarios y reducir al mínimo la liberación medioambiental de mercurio y otros contaminantes.

La Argentina ha adoptado medidas especialmente enérgicas, en particular una iniciativa destinada a reducir el uso de amalgamas con mercurio en la atención odontológica reparadora. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que, a nivel mundial, los dentistas utilizaron entre 240 y 300 toneladas de mercurio en los empastes dentales en 2005. En el Convenio de Minamata se pide una “reducción progresiva” de las amalgamas dentales.

El personal del Hospital Rivadavia ha pasado a usar termómetros digitales después de que una investigación interna determinase que son tan precisos y fáciles de esterilizar como los termómetros de mercurio. Para su sorpresa, descubrieron además que ello reportaría un beneficio económico a largo plazo, dado que, si bien los termómetros digitales suelen ser más caros, también duran más.

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