Los retos de la salud ambiental en Mauritania

Marzo de 2013

En Mauritania la esperanza de vida no llega a los 60 años. Este país de África Occidental, desértico en un 90%, ha sufrido más de 20 años de sequía que han provocado una profunda transformación demográfica. La población nómada ha disminuido rápidamente, instalándose en zonas rurales y en los barrios pobres de las grandes ciudades, donde el acceso al agua potable y al saneamiento es escaso o nulo.

El agua suele llegar a lomo de burro. En los mercados, las carcasas de animales atraen nubes de moscas, y las aguas usadas, recogidas en el mejor de los casos por sistemas de saneamiento individuales deficientes, contaminan las aguas freáticas.

OMS/L. Ould Baba

Graves riesgos para la salud

La población corre graves riesgos sanitarios, y muchos niños sufren diarrea y otras enfermedades relacionadas con el deterioro de las condiciones ambientales. Cada año mueren por enfermedades diarreicas unos 2150 mauritanos, de los cuales 1700 son menores de 5 años. La OMS calcula que cerca del 90% de esas muertes son directamente atribuibles a la mala calidad del agua, a un saneamiento deficiente y a la falta de higiene.

La contribución de la OMS se ha articulado en tres frentes:

  • mejorar la calidad del agua de bebida, el saneamiento y la higiene en las escuelas;
  • descentralizar las actividades de control de la calidad del agua más allá de la capital;
  • gestionar adecuadamente los residuos sanitarios.

Un laboratorio de control de la calidad del agua sobre cuatro ruedas

OMS/L. Ould Baba

El laboratorio móvil de control de la calidad del agua suministrado por la OMS a las autoridades sanitarias de Mauritania hace dos años es una de las piezas esenciales del dispositivo desplegado para llegar a las zonas rurales más remotas, donde el control de la calidad del agua no está garantizado.

Este Land Rover convertido en laboratorio móvil es capaz de realizar sobre el terreno alrededor de 250 análisis químicos con resultados inmediatos, además de análisis microbiológicos. Se trata de un instrumento valioso que permite a las autoridades sanitarias intervenir rápidamente en caso de crisis. Paralelamente, se ha creado una red de ocho laboratorios regionales que se encuentran bajo la autoridad del Instituto Nacional de Investigaciones de Salud Pública y permiten vigilar la calidad del agua en las tres regiones mencionadas; además se ha formado a personal de los Ministerios de Salud y de Hidráulica y Saneamiento.

Escuelas más limpias

Paso a paso, las cosas están empezando a cambiar, como ocurre en la Escuela El Baraka de la capital, Nouakchott, donde se han instalado fuentes de agua y se han prodigado los consejos sobre el mantenimiento de las clases y las letrinas, y sobre el lavado de las manos. Toda la comunidad escolar estudiantes, profesores y personal administrativo participa activamente en la higiene de la escuela.

Para su director, estos cambios son importantes: la mejora de las condiciones de acogida de los alumnos reduce el absentismo y fomenta el éxito de los jóvenes mauritanos. Incluso los vendedores ambulantes que suelen instalarse a la salida de las escuelas han recibido formación sobre las recomendaciones de la OMS para preservar la calidad de los alimentos vendidos. Más de 6500 personas se han beneficiado de los proyectos de mejora de las condiciones higiénicas en las escuelas.

Incineradores de desechos biomédicos

Los centros de salud ubicados en estas regiones también están participando en esta búsqueda de un medioambiente más saludable con la instalación de seis incineradores de desechos biomédicos. Estos desechos, verdaderos reservorios de microorganismos infecciosos, representan un riesgo para la salud de los pacientes, sus visitas y los profesionales sanitarios, pero además tienen efectos nefastos en el medio ambiente, contaminando el suelo, el agua e incluso el aire con sustancias potencialmente peligrosas. La capacitación en materia de gestión de residuos sanitarios y la vigilancia de la aplicación de las recomendaciones ayudan a proteger el medio ambiente, tanto ahora como en el futuro.

Se han invertido más de US$ 280 000 para mejorar la salud de los mauritanos más pobres en el marco de un programa más amplio de las Naciones Unidas para el desarrollo. En Mauritania, como en la mayoría de los países del Sahel, la mejora de las condiciones ambientales es una de las claves para luchar contra la pobreza.

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