Filipinas: las actividades psicosociales para niños

Diciembre de 2013

La primera ayuda psicológica en emergencias: una práctica recomendada por la OMS con la que se está ayudando a niños que sufren después de crisis.

En muchos lugares afectados por el tifón Haiyan, los niños están volviendo a sus escuelas en búsqueda de normalidad y consuelo.

OMS/A. Bhatiasevi

Marie Catherina Al Gado Jangson, de 11 años de edad, sale de su escuela en la ciudad de Guiuan sujetando con fuerza los libros que ha logrado recuperar de su clase en ruinas: “He encontrado algunos libros. No son mis favoritos y están un poco mojados, pero estoy contenta”, dice.

Entre tanto, en otra escuela a pocos kilómetros de allí, Jayon Coronel, de Community and Family Services International (CFSI), corre y juega con un grupo de unos 15 niños y niñas de entre 7 y 12 años.

Cerca de ella, su colega Iza Baironisa está sentada con un grupo integrado en su mayoría por niñas, con las que habla sobre qué actividades escolares les gustaban más.

Atención práctica y apoyo

Jayon e Iza están proporcionando una primera ayuda psicológica a los niños, una práctica recomendada por la OMS para ayudar a personas de todas las edades que sufren después de situaciones de crisis. Esta primera ayuda, proporcionados por voluntarios y profesionales capacitados, se centra en la prestación de atención práctica y apoyo a las personas afectadas por el desastre.

“Es frecuente tener sentimientos marcados tras un episodio difícil”, dice el Dr. Mark van Ommeren, un especialista de la OMS en salud mental después de emergencias. “Tenemos que atender y brindar un cuidado especial a los más afectados. Los niños son un grupo que suele necesitar atención especial”.

“La experiencia nos ha enseñado que los desastres naturales crean oportunidades para aumentar radicalmente la disponibilidad a largo plazo de servicios de atención de salud mental… podemos brindar ejemplos y consejos convincentes a los países para que puedan volver a construir mejor”.

Dr. Mark van Ommeren, especialista de la OMS en salud mental después de emergencias

La mejor forma en que las familias y las comunidades pueden ayudar a los niños es mantenerlos a salvo, hablarles con amabilidad, pedirles que expresen sus preocupaciones y escucharlos, según el Dr. van Ommeren. Deberían disponer de tiempo para jugar y retomar las actividades normales de la vida cotidiana, incluida la asistencia a la escuela, añade.

En la actividad basada en la escuela organizada por CFSI participaron 36 niños el primer día, cifra que se elevó a 250 el segundo día.

Iza y Jayon están reclutando a voluntarios, principalmente estudiantes universitarios, para llevar a cabo actividades, de forma que un mayor número de niños pueda asistir a ellas.

Iza dice que es muy importante acordarse siempre de la razón por la que realizan esa labor. Recordó un caso reciente de una niña de cinco años que se negaba a relacionarse con otras personas en la actividad lúdica. Tras el segundo día, Iza y su colega decidieron acudir a la vivienda de la niña para hablar de la situación con su madre. Allí se dieron cuenta de que la niña tenía una actitud más abierta y relajada cuando estaba con su madre, y tardó unos 10 minutos en empezar a sonreír y a jugar con ellas: “Sentí que habíamos cumplido nuestro objetivo del día”, dice Iza.

Volver a construir mejor

“Todos los niños necesitan ahora una atención y un cuidado adicionales”, dice el Dr. van Ommeren. “Con todo, algunos con graves dificultades emocionales deben tener acceso a servicios de salud mental comunitarios”.

La OMS aconseja a los países que destinen la mayor parte de la atención y los recursos a las actividades de recuperación, con el fin de establecer un sistema de salud mental más sólido.

“De cara al futuro, la experiencia nos ha enseñado que los desastres naturales crean oportunidades para aumentar radicalmente la disponibilidad a largo plazo de servicios de atención de salud mental”, explica el Dr. van Ommeren. “No importa lo trágicas que sean estas situaciones; podemos brindar ejemplos y consejos convincentes a los países para que vuelva a construir mejor”.

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