Proteger al feto contra los daños del alcohol

Las mujeres aborígenes de Australia toman el liderazgo

Marzo de 2014

El abuso de alcohol y drogas durante el embarazo puede dañar al feto. También puede provocar abortos, partos prematuros y muerte prenatal. Un feto expuesto al alcohol puede verse afectado de por vida. Trastornos fetales causados por el alcohol (FASD) es un concepto general que abarca retrasos del crecimiento y el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso central, provocados por el consumo de alcohol durante el embarazo. Las mujeres aborígenes de Australia han mostrado de qué manera las comunidades pueden tomar medidas para proteger a sus mujeres y niños contra los daños relacionados con el alcohol en el embarazo.

En el norte de Australia occidental, en la región de Kimberly, el aislado valle Fitzroy es conocido por sus antiguos arrecifes, gigantescos baobabs, su sólida cultura y su arte vívido. Además, la región alberga unas 4.500 poblaciones aborígenes distribuidas en 45 comunidades.

Como en numerosas comunidades desfavorecidas de todo el mundo, el abuso de alcohol era habitual hasta hace cinco años. El alto consumo de alcohol daba lugar a un gran número de defunciones y suicidios, así como a violencia y delincuencia generalizadas.

Efectos del alcohol en el futuro

La Profesora Elliott examina a un niño aborigen
OMS/J.Fitzpatrick

Sin embargo, el efecto más dañino del abuso de alcohol es el que afecta a las futuras generaciones. En 2007, las comunidades aborígenes de Kimberly reconocieron que muchos niños sufrían trastornos relacionados con las altas tasas de consumo de alcohol durante el embarazo. Los signos de trastornos fetales causados por el alcohol pueden incluir malformaciones físicas, retraso mental, trastornos del aprendizaje y problemas comportamentales con efectos irreversibles y permanentes para el desarrollo de los niños.

El alto número de niños expuestos al alcohol durante el embarazo impulsó a las mujeres aborígenes a dar la alarma y adoptar medidas para proteger a sus comunidades contra el abuso y el consumo de alcohol durante el embarazo.

“Los trastornos fetales causados por el alcohol (FASD) son una tragedia que, en cierto modo, trasciende otros aspectos del dolor y el trauma”, explica June Oscar, dirigente aborigen y directora del Centro Marninwarntikura de Recursos para Mujeres de Fitzroy Crossing, el principal pueblo del valle de Fitzroy. “Se trata de la vida de jóvenes inocentes, el futuro de nuestro pueblo y mucho más, nuestra cultura, nuestro idioma, el conocimiento profundo de nuestra creación y las leyes de nuestro país; para los niños nacidos con cerebros y sistemas nerviosos dañados la vida resulta cruelmente limitada, desde el nacimiento hasta la muerte.”

Limitar el consumo de alcohol

Con el liderazgo de June, las comunidades aborígenes instaron con éxito a las autoridades que otorgan licencias para la venta de alcohol, a restringir la venta de todas las bebidas alcohólicas para llevar, excepto la cerveza de baja graduación alcohólica en Fitzroy Crossing. Tras la aplicación de las restricciones, la violencia doméstica en las comunidades aborígenes disminuyó un 43%, y las consultas hospitalarias relacionadas con el alcohol se redujeron a la mitad. Desde entonces, las restricciones se han extendido indefinidamente y abarcan algunas otras comunidades rurales.

una mujer aborigen (izquierda) informa a mujeres de la comunidad Wangkatjungka acerca de los daños que produce el consumo de alcohol durante el embarazo.
OMS/E.Elliott

Alianza contra los trastornos fetales causados por el alcohol

Maureen Carter, de los Servicios Sanitarios y Culturales de Nindilingarri, se unió a June y a otros dirigentes comunitarios para establecer una alianza con médicos e investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sydney y el George Institute for Global Health, a fin de diagnosticar, tratar y prevenir los FASD. En el 2009 acordaron realizar el primer estudio demográfico sobre prevalencia de FASD en Australia, el Proyecto Lililwan.

El Proyecto Lililwan, centrado en los FASD, se orienta a proporcionar a cada niño afectado un plan personalizado de gestión de los FASD que abarca también a sus familias, médicos y maestros. Además, el proyecto informa a las comunidades acerca de los riesgos que entraña el consumo de alcohol durante el embarazo y los problemas que deben afrontar los niños con FASD y sus familias. Equipos multidisciplinarios de personal sanitario viaja y trabaja conjuntamente para prestar asistencia integral a niños con FASD.

“El Proyecto Lililwan es un ejemplo del poder de la colaboración entre los pueblos aborígenes y no aborígenes, médicos e investigadores, gobiernos y filántropos, con miras a superar un problema difícil y delicado y provocar un cambio favorable para los niños y sus familias”, dice la Profesora Elizabeth Elliott, pediatra australiana e investigadora principal del Proyecto Lililwan. La Profesora Elliott integró el grupo de expertos convocado por la OMS para elaborar las “Directrices sobre la identificación y gestión del uso de sustancias y de los trastornos derivados del consumo de sustancias durante el embarazo”. Esas directrices se orientan a prevenir y tratar el consumo de alcohol y drogas durante el embarazo y reducir los riesgos conexos para los niños por nacer, en todo el mundo.

“Los pueblos aborígenes deben asumir el control. Podemos cambiar lo que está ocurriendo en nuestras comunidades”, subraya June Oscar. “Cuando leas la próxima noticia sobre los sufrimientos de comunidades como la nuestra, no nos veas como víctimas. Antes bien, apóyanos para que seamos los arquitectos de nuestro futuro, un futuro en el que cada niño tenga derecho a nacer sano y desarrollar sus posibilidades”.

Compartir