Timor-Leste: un sólido programa antipalúdico reduce la prevalencia

Marzo de 2014

Es temprano por la mañana en el tropical Timor-Leste. Se puede ver un equipo de cuatros hombres uniformados que realizan una búsqueda en una zona de humedales infestados de cocodrilos, en la periferia de Dili, la capital del país.

Los hombres van equipados con cucharones, pipetas y cuencos de plástico. Con sus ojos fijos en el terreno, están tomando muestras de agua para almacenarlas en pequeños recipientes de plástico. Esos funcionarios del Ministerio de Salud trabajan para el Programa Nacional de Lucha contra el Paludismo de Timor-Leste. Una de sus tareas consiste en determinar la densidad de larvas de mosquitos en el agua e identificar las diferentes especies, a fin de comprender mejor los principales vectores y sus comportamientos, y desarrollar medidas eficientes para combatirlos y proteger a las personas contra el paludismo.

Una vez al mes se determina la densidad y las especies de larvas de mosquitos en el agua

“En 2006, cuando comencé a trabajar como consultora de la OMS en la lucha antipalúdica, no teníamos equipo para realizar estudios entomológicos en Timor-Leste, y en el Ministerio sólo había dos funcionarios a tiempo completo,” dice la Dra. Manel Yapabandara, Asesora Técnica de la OMS sobre paludismo. “Por lo tanto, traje microscopios de Sri Lanka, mi país, y compré algunos cucharones en el supermercado local para poder realizar el estudio. También confeccioné trampas para mosquitos con material que compré en el mercado”.

Examen de los mosquitos para prevenir el paludismo

Los estudios entomológicos son un elemento fundamental de las medidas de prevención contra el paludismo. En función de la especie de mosquito, el lugar donde se desarrolla, el momento y el lugar en que descansa, la manera en que pica y su grado de susceptibilidad a los insecticidas, las autoridades locales pueden determinar cuáles serán los enfoques óptimos para prevenir el paludismo.

Los estudios de la Dra. Manel han permitido al Programa Nacional de Lucha contra el Paludismo limitar la fumigación anual de interiores con insecticidas de acción residual, a las zonas identificadas como epidemiógenas y de alto riesgo. En el marco del Programa se han distribuido mosquiteros tratados con insecticidas de efecto prolongado entre los habitantes de otras zonas de riesgo de paludismo.

Esos estudios se repiten cada mes y, consiguientemente, las medidas de control vectorial del paludismo se adaptan al la situación local.

“Al principio, el programa antipalúdico se centraba principalmente en las personas desplazadas en 2006 a raíz de la agitación social. Las prioridades eran el diagnóstico y el tratamiento”, dice la Dra. Manel. “Se prestaba muy poca atención a la prevención”.

Enormes progresos en la prevención del paludismo

En los últimos años, el mayor compromiso político, los avances en materia de pruebas de diagnóstico y tratamiento, y el apoyo financiero del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria han permitido a Timor-Leste realizar enormes progresos en lo relativo a la prevención y el control del paludismo. Actualmente se aplican medidas de control y prevención en todas las zonas de riesgo de paludismo. Todos los servicios de salud pública están equipados para diagnosticar y tratar la enfermedad.

Rita Soares vive lejos de un dispensario médico, y muy rara vez tiene posibilidades de consultar a un profesional de la salud.

El ingenio y la perseverancia de la Dra. Manel y sus homólogos del Ministerio de Salud se han visto recompensados: en sólo seis años el número de casos de paludismo notificados en Timor-Leste se redujo de 220 por 1 000 habitantes en 2006, a menos de 1 caso por 1 000 habitantes en 2013.

Actualmente, el Gobierno se esfuerza por llegar a las comunidades aisladas y capacitar a voluntarios de la comunidad para que puedan diagnosticar el paludismo, tratar casos sencillos y derivar los más complicados al centro de salud más cercano. Además, los voluntarios verifican si se han colocado los mosquiteros y, en caso necesario, ayudan a las familias a instalarlos.

Pocos meses atrás, Rita Soares, una mujer de 45 años que vive alejada de cualquier centro de salud, contrajo fiebre. Un agente de salud de la comunidad la visitó y le hizo pruebas de detección del paludismo.

“Cuando se determinó que tenía paludismo, el agente me administró la medicación que necesitaba y pronto me sentí mejor”.

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