Naloxona: un antídoto para las sobredosis de opioides disponible en el domicilio y que salva vidas

Noviembre de 2014

Tras comprobar que la naloxona puede salvar vidas, Sharon Nedley no sale de casa sin este medicamento.

Nedley, una consumidora de drogas en rehabilitación, ocupaba una vivienda comunitaria en Glasgow (Escocia). Un día, mientras tomaba café por la mañana en el salón común, escuchó a un asustado miembro del personal que su amiga estaba sufriendo una sobredosis de droga en el piso de arriba.

«Cuando entramos en su apartamento estaba sentada en el sofá. No respiraba», recuerda Nedley. «La tumbamos inmediatamente en el suelo. Le di una dosis entera de naloxona, tal y como me habían enseñado, y un miembro del personal le realizó una reanimación cardiopulmonar».

Gracias a un curso de formación al que había asistido, Nedley sabía cómo administrar naloxona con seguridad, un fármaco que contrarresta rápidamente los efectos nocivos de los opioides como la morfina, la heroína y la metadona.

«En dos minutos se sentó con la espalda erguida», dice Nedley. «Inmediatamente abrió los ojos y dijo: ‘Lo siento’. Mi amiga sigue viva hoy porque le di naloxona».

Ampliar el acceso a la naloxona

Nedley pudo obtener y administrar naloxona en el marco de un programa gubernamental destinado a contrarrestar el aumento de las muertes relacionadas con las drogas. En 2009 hubo 545 muertes provocadas por las drogas en Escocia, casi el doble que en 2000. En 2011 hubo 584 muertes, la cifra más elevada de la historia.

En el marco del programa «Take Home Naloxone» (Naloxona a domicilio), puesto en marcha en noviembre de 2010, la naloxona se puso a disposición de las personas con riesgo de sufrir sobredosis de opioides y de su círculo de amigos íntimos y familiares, previa realización de un curso de formación impartido por especialistas.

En el programa se reconoce que la administración oportuna del tratamiento es esencial para la supervivencia del paciente. «Se trata de ganar tiempo», señala Roseanna Cunningham, Ministra de Seguridad Comunitaria y Asuntos Jurídicos. «Esto no significa que no se precise una intervención médica de emergencia muy apremiante y rápida, pero se gana tiempo para realizarla».

Aun subrayando la «enorme importancia» del programa gubernamental de naloxona, la Ministra advierte de que no es la panacea. «Es tan solo un componente de un conjunto de intervenciones necesarias para progresar significativamente en la solución del problema de las drogas en Escocia», dice.

El programa empieza a cobrar impulso

«Creo que el programa está empezando verdaderamente a cobrar impulso», dice Kirsten Horsburgh, Coordinadora Nacional para la Naloxona en el Scottish Drugs Forum, una organización sin ánimo de lucro que ha ayudado al gobierno a poner en marcha el programa de la naloxona.

Según un nuevo informe del Servicio Nacional de Salud (NHS) de Escocia, en 2013-2014 se distribuyeron 6472 kits de naloxona, en comparación con los 3878 kits de 2012-2013 —lo que representa un aumento de casi el 70%—. La mayoría de los kits se distribuyeron en las comunidades, concretamente a personas con riesgo de sobredosis de opioides.

Entre 2012 y 2013, el número de muertes relacionadas con las drogas en Escocia disminuyó de 581 a 526. ¿Puede atribuirse esta reducción al programa nacional de naloxona? Es demasiado pronto para decirlo, pero los primeros signos son alentadores.

Los enfermeros de los equipos locales que tratan las adicciones y los farmacéuticos están empezando a considerar la distribución de naloxona como parte de la «práctica normal», dice Horsburgh. A su vez, esto ha ayudado a eliminar los obstáculos entre los trabajadores de atención de la salud y los consumidores de drogas, dice.

Asimismo, parecen estar progresando los esfuerzos del programa por reducir las muertes relacionadas con las drogas entre las personas que han salido recientemente de prisión —una población con un alto riesgo de morir por sobredosis—. Desde 2011, todas las cárceles escocesas proporcionan kits de naloxona a las personas que son puestas en libertad. En 2012 y 2013, la proporción de muertes provocadas por el consumo de opioides entre antiguos presos disminuyó en un 50% en las cuatro semanas siguientes a su puesta en libertad, según el nuevo informe del NHS de Escocia.

Nuevas recomendaciones de la OMS

Se calcula que en todo el mundo mueren cada año unas 69 000 personas solo por sobredosis de opioides. Entre los consumidores de drogas inyectables, la sobredosis de opioides es la segunda causa más común de muerte después del VIH/sida.

Las nuevas directrices de la OMS, publicadas el 4 de noviembre de 2014, tienen como finalidad reducir el número de muertes provocadas por el consumo de opioides en todo el mundo. Las directrices recomiendan a los países que extiendan el acceso a la naloxona a las personas que tengan probabilidades de verse confrontadas con sobredosis en sus comunidades, como amigos, familiares y parejas de consumidores de drogas y trabajadores sociales. Actualmente, en la mayoría de los países solo puede suministrar naloxona el personal de los hospitales y las ambulancias, que no siempre pueden socorrer con suficiente rapidez a las personas que lo necesitan.

La naloxona se utiliza desde hace más de 40 años para tratar las sobredosis de opioides. Es un medicamento seguro con un riesgo bajo de efectos secundarios graves. Según las directrices, cualquier adulto capaz de aprender a proporcionar soporte vital básico también puede aprender a reconocer una sobredosis de opioides y a administrar naloxona a tiempo para salvar vidas.