El ebola en primera persona: una respuesta rápida contiene el brote en Nigeria

Erika Garcia, epidemióloga

Durante los últimos 15 años, Erika Garcia ha trabajado para la OMS como especialista en control de enfermedades infecciosas. Erika ha sido movilizada en diversos brotes epidémicos, como el brote de infección por el coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio en Qatar y el provocado por una causa desconocida de enfermedades y muertes en Panamá, que después se denominó síndrome de insuficiencia renal debido al consumo de medicamentos contaminados.

Campaña de sensibilización sobre el ebola (Nigeria)
OMS/A. Esiebo

«Llegué a Lagos (Nigeria) el 12 de agosto de 2014, dos semanas después de que se notificaran los primeros casos de ebola en el país. Me uní a otros tres colegas de la OMS que ya estaban desarrollando su labor sobre el terreno: un coordinador, un clínico y un especialista en logística. Lo primero que me dijeron fue: «Tenemos un equipo fantástico aquí. Realmente podrás encontrar tu lugar en él; es un gran equipo, pero todo el mundo comparte el deseo de colaborar con los demás».

El primer día conocí a un hombre y, cuando quise saludarlo estrechándole la mano, me dijo: «Lo siento, no podemos estrecharnos la mano». Me sentí un poco incómoda por no poder hacerlo, pero allí tenían una forma amable y jovial de solventar la situación saludándose con los codos. Todo el mundo me saludó así.

Análisis de datos, cifras y bases de datos

La mañana siguiente me dirigí a la oficina. Éramos unos 15 colegas de la OMS (4 internacionales y 11 locales). La primera cosa que me preguntaron era cuál era mi especialidad y en qué podía contribuir. Sé que Nigeria cuenta con un gran número de epidemiólogos que en anteriores brotes dieron muestra de su gran capacidad. Así pues, les dije que podría hacer análisis, trabajar con números, realizar estimaciones, crear bases de datos, etc. Soy matemática y se me da bien ese tipo de trabajo, mejor que estar en primera línea y buscar activamente casos de ebola.

Me alegro de esa elección, porque me hizo comprender realmente lo que estaba pasando con el brote. Debió de ser durante mi segunda semana en Nigeria cuando me di cuenta de las deficiencias en las operaciones de respuesta. Había una conexión insuficiente entre los datos y las personas que estaban haciendo el rastreo de contactos. No había nadie que coordinara el trabajo de los dos equipos y que se asegurara de que estaban recibiendo la información correcta.

El Dr. Faisal, coordinador nacional de la respuesta al ebola, detectó ese mismo problema. Pocos días después empezó a utilizar verdaderamente la información que el equipo de gestión de datos estaba generando para que supiera cómo iba evolucionando el brote. Todas las tardes nos reuníamos con él durante una hora para examinar y determinar la situación. El Dr. Faisal hizo hincapié en que los equipos de epidemiología y gestión de datos tenían que estar bien sincronizados. Vio que yo estaba actuando de intermediaria, y terminé convirtiéndome en el enlace entre ambos equipos.

El ebola en Port Harcourt, el principal centro de producción de petróleo del país

Aproximadamente dos semanas después de mi llegada a Nigeria se nos informó de un caso confirmado de ebola en Port Harcourt. Esto era preocupante, ya que Port Harcourt es el mayor centro de producción de petróleo de África occidental. Me dijeron que fuera allí. Cuando llegamos a Port Harcourt, nos dirigimos directamente a la oficina. En el camino vimos de repente dos cadáveres al lado de la carretera. Yo estaba con un especialista en control de infecciones de Nigeria, y ambos dijimos al conductor: «Espere, pare, ¿qué ocurre?». El conductor nos dijo que nadie quería tocar cadáveres debido al ebola.

Erika Garcia, epidemióloga, OMS

Cuando llegamos al centro de la ciudad, lo único que recuerdo es ver por todas partes periódicos con el titular: «ebola, ebola, ebola». Solo se hablaba del ebola. En la radio no paraban de hablar del tema. Sentí que esto podía ser el inicio de la paralización de la ciudad.

En Port Harcourt me involucré mucho más en las labores de rastreo de contactos. Un caso terminó generando unos 350 contactos. Una señora enfermó después de compartir en un hospital la misma habitación que un caso de ebola. Afortunadamente no infectó a ninguno de sus hijos, a pesar de que estos habían limpiado su vómito.

Sin embargo, esta señora tenía muchos contactos de alto riesgo. Al estar enferma había ido a una iglesia, donde se celebró una sesión de oración por ella. Asimismo realizó una vigilia nocturna. Incluso vomitó dentro de un coche. Murió dos días después, tras ingresar en un centro de tratamiento del ebola. Por tanto, teníamos que hacer seguimiento de 350 personas, y todos los rastreadores de contactos de Port Harcourt eran completamente inexpertos en esta labor. Con todo, ninguno de los contactos dio positivo, y no podemos explicar por qué.

Se tiene que involucrar a las comunidades

Una mañana vi un vídeo de un paciente huyendo de un centro de tratamiento del ebola en Kenema (Sierra Leona). Simplemente salió del centro de tratamiento. No quería estar allí y se marchó atravesando el mercado. Algunos colegas de MSF iban tras él, y se observa que la comunidad estaba realmente preocupada por la actitud de esta persona. Cogí el vídeo y se lo enseñé al Dr. Musa, el principal epidemiólogo de Port Harcourt. Le dije que eso era lo que no queríamos que ocurriera. No podíamos dejar que el brote se descontrolara de esa forma. Creo que el Dr. Faisal y el Dr. Musa tenían muy claro que lo más importante era que la comunidad tuviera una opinión positiva del centro de tratamiento de Port Harcourt. Cuando las comunidades no quieran ir allí, habremos perdido la partida.

Uno de los casos de Port Harcourt fue tratado en el centro de tratamiento de MSF. La mujer sobrevivió y fue dada de alta, pero estaba muy enfadada. Uno de los rastreadores de contactos había ido a visitarla para ver cómo estaba tras ser dada de alta. Ella empezó a chillar y a gritar para que la todo el barrio la oyera. ‘Voy a decirle a todo el vecindario que no vayan al centro de tratamiento; miren lo que me han hecho, han destruido mi casa’, dijo. Tuvieron que quemar su colchón y desinfectar su casa con cloro, le estropearon la televisión, su teléfono móvil había desaparecido, etc.

«No creo que nadie en particular fuera el héroe de esta respuesta; creo que se trató de un esfuerzo de equipo. La clave para contener el brote en Nigeria fue simplemente la combinación de un liderazgo sólido, una buena coordinación y recursos».

Erika Garcia, epidemióloga de la OMS, en Nigeria

Cuando el Dr. Faisal se enteró, fue inmediatamente a su casa para hablar con ella. Le preguntó qué necesitaba. Ella le manifestó su disgusto, y él le dijo: ‘¿Necesita una cama? Se la traeremos’. El Dr. Faisal se dio cuenta inmediatamente de que no se trata solo de curar al paciente. Hay toda una serie de circunstancias que rodean a las personas que tienen que reconstruirse de nuevo. No se trata solo de un colchón.

Cuando el Dr. Faisal explicó lo sucedido al equipo de operaciones, muchos colegas dijeron que no se podía hacer eso con cada persona. Sin embargo, el Dr. Faisal dijo: ‘Mirad, tenemos que hacerlo. Si la comunidad no va a estar contenta con la forma en que estamos gestionando la situación, no van a colaborar con nosotros’.

Un liderazgo sólido, coordinación y recursos son la clave del éxito

Cuando partí de Nigeria la última semana de septiembre, el brote todavía no había acabado, pero estaba bajo control y la situación se estaba gestionando correctamente. Al final tuvimos cuatro casos confirmados en Port Harcourt: el médico, su mujer, su hermana y la señora de edad avanzada, la cual había generado numerosos contactos. No creo que nadie en particular fuera el héroe de esta respuesta; creo que se trató de un esfuerzo de equipo. La clave para contener el brote en Nigeria fue simplemente la combinación de un liderazgo sólido, una buena coordinación y recursos.

El Dr. Faisal hizo que todos nos sintiéramos muy importantes y confiados en que lo estábamos haciendo bien. En efecto, nos alentaba a compartir cualquier idea que tuviéramos. ‘Queremos escuchar. No importa cuál sea tu nacionalidad ni de qué organización u organismo vengas. Estamos aquí para detener el ebola, y todas las agendas ocultas deben quedar fuera’. Era una combinación de actitud y una energía increíble. Todos estábamos cansados, pero había una energía sensacional. Todos teníamos mucho miedo.

Sin embargo, no hace falta solo liderazgo, sino también recursos y una buena coordinación. Si se suman estas tres cosas, se obtiene una buena respuesta.