El ebola en primera persona: cuando los jóvenes notifican casos en medio de la noche

Aminata Kobie

Aminata Kobie es responsable de la promoción de la salud en la oficina de la OMS en Sierra Leona. Cuando se declararon los primeros casos de ebola en mayo de 2014 en Sierra Leona, Aminata viajó por todo el país para llevar a cabo una labor educativa sobre el virus entre los profesionales sanitarios y la población. A medida que el brote se iba propagando por el país, Aminata iba de un lugar a otro informando y sensibilizando a sus compatriotas, y visitando las comunidades resistentes donde seguían produciéndose casos de ebola; estuvo meses llevando a cabo ese cometido.

OMS/W. Romeril

"Como responsable de la promoción de la salud, trabajo en todos los ámbitos sanitarios y, principalmente, me encargo de prestar apoyo al Ministerio de Salud. Cuando oímos hablar del brote de ebola en Guinea, pasamos inmediatamente a la acción. Lo primero que hice fue reunirme con los responsables del Ministerio de Salud y con los asociados para preparar material informativo que explicase a la gente cómo podía protegerse del ebola.

Un colega de la OMS responsable de la promoción de la salud en Uganda vino a ayudarnos porque allí ya tenían experiencia con el ebola. Nos reunimos con los profesionales sanitarios y les explicamos cuáles eran los signos y síntomas de la enfermedad por el virus del Ebola y cómo podía evitarse la transmisión. Les advertimos de que tenían que ser muy precavidos con las personas que presentasen signos de la enfermedad. Aprovechamos todas las oportunidades que se ofrecieron para informar y sensibilizar a la población sobre el ebola; incluso utilizamos el Día Mundial del Paludismo para explicar a la población cómo actuaba el virus.

Conceptos erróneos e ideas falsas sobre el ebola

Había muchos conceptos erróneos e ideas falsas sobre el ebola. Se desconfiaba del Ministerio de Salud, sobre todo al principio. El problema es que la gente está acostumbrada al cólera, las enfermedades diarreicas, la fiebre; pero esas enfermedades no se cobran la vida de tantas personas. El ebola era, pues, una enfermedad extraña.

Si analizamos el curso de los hechos para ver cómo se desencadenó el brote, el primer caso confirmado en Sierra Leona fue el de una mujer: una curandera tradicional que viajaba mucho a Guinea. La población que vive a uno y otro lado de la frontera es la misma; no reconoce las fronteras internacionales. Esta curandera trataba a distintas personas, enfermó y murió. En la comunidad, la gente se preguntaba qué le había pasado y, entonces, su marido también murió. Sus vecinos creían que había abierto una olla secreta de la que salió una serpiente y que murió del susto. La gente empezó a ponerse cordones en las manos para ahuyentar a los malos espíritus de las serpientes y protegerse de la muerte. Esto es solo un ejemplo de una comunidad donde la gente trataba de dar sentido a la epidemia.

Una de las mejores cosas que hicimos fue recurrir a personas de los diferentes distritos para que hablasen con su gente. Uno de los jefes de sección con quien trabajamos lo hizo realmente bien; fue muy práctico. Utilizó proverbios y un lenguaje que entendía la gente para explicar qué era el virus del Ebola. En muchas culturas africanas, si no explicas bien las cosas, la gente atribuye los hechos a la brujería o a los demonios. Por tanto, conversamos mucho, visitamos las comunidades, organizamos reuniones... A la gente le costaba entender el problema del ebola; una enfermedad de la que morían tantas personas.

Generar confianza en las comunidades: la clave del éxito

OMS/W. Romeril

Un día conocimos a una mujer embarazada y yo le pregunté por qué había tanta desconfianza, por qué esa enorme barrera. Ella contestó: “Sabes, donde se trata el ebola, hay muchos secretos. Cuando vas a los centros de tratamiento todo está oculto, porque ocurren muchas cosas secretas. Eso no ayuda a que confiemos en vosotros”.

Así que nos pusimos en contacto con distintas personas importantes de la comunidad, personas influyentes, como los jefes y algunos profesionales sanitarios que colaboran con nosotros, con el fin de establecer lazos con las comunidades y generar confianza. Pero lo que nos ayudó mucho fueron los primeros pacientes que superaron la enfermedad. Trabajamos con ellos, los entrevistamos, los invitamos a participar en tertulias radiofónicas para que la gente pudiera preguntarles y demás. Todas esas actividades contribuyeron verdaderamente a generar confianza.

Los jóvenes han hecho que las cosas avancen

Cuando estuve en el distrito de Moyamba atendimos muchos casos de diferentes jefaturas. Fue difícil trabajar con algunos de los jefes supremos. Pensaban que estábamos de broma. Otros jefes lograron invertir la tendencia rápidamente e hicieron un gran trabajo. Los jóvenes de Moyamba Junction desempeñaron un papel fundamental a la hora de informar y sensibilizar a su comunidad. Estaban decididos a erradicar el ebola, pues estaba afectando a sus medios de vida. Moyamba Junction depende enormemente de la venta de repuestos de automóviles, y con el ebola, los mercados habían cerrado.

Moyamba era uno de los distritos con un alto número de casos de ebola. Cuando se localizaba a alguien enfermo - incluso si era en medio de la noche - los jóvenes aislaban a la persona en cuestión, nos llamaban y nos daban toda la información. No recibían pago ninguno, pero ellos estaban allí, dispuestos a trabajar como voluntarios y, pese a que murió un gran número de personas, esa comunidad también registró una de las cifras más altas de supervivientes. Gracias a los jóvenes, los casos de ebola pudieron detectarse en una fase precoz y pudo llevarse a los enfermos a los centros de salud. No había ningún centro de tratamiento en Moyamba, por lo que algunos pacientes fueron trasladados a Kailahun y a Kenema, que están en la otra punta del país... ¿te imaginas?

"Creo que para responder al ebola con eficacia hay que dotar a la comunidad de medios para actuar, porque con independencia de lo que hagamos la respuesta está en la gente".

Aminata Kobie, OMS, Sierra Leona

Ver para creer

Otra comunidad digna de mención es Mothineh, donde hubo una gran cantidad de enterramientos secretos. Hablamos con el jefe supremo y nos dirigimos a la comunidad, que negó que se practicaran inhumaciones secretas. Un equipo de movilización social, del que formé parte, también se reunió con la comunidad y, al final, conseguimos que admitieran que había habido enterramientos. Dimos una vuelta por los alrededores y nos enseñaron algunas tumbas en el monte. Nos dimos cuenta de que se habían hecho una gran cantidad de enterramientos y la gente estaba asustada.

Así que llevamos a Moyamba a cinco personas influyentes de Mothineh. Les enseñamos el centro de mando de la respuesta al ebola, los centros de tratamiento, el centro de acogida donde se trataba a los pacientes antes de ser transferidos a Kenema o Kailahun. Empezaron a darse cuenta de que no se trataba de ninguna broma. Vieron la gran cantidad de personas que trabaja en el centro de mando y se quedaron impresionados. Les dimos algo de dinero y les dijimos que podían usarlo para llamarnos por teléfono. Al día siguiente empezamos a recibir llamadas y notificaciones de casos.

Creo que para responder al ebola con eficacia hay que dotar a la comunidad de medios para actuar, porque con independencia de lo que hagamos la respuesta está en la gente. Una comunidad puede ser distinta a otra y, por tanto, no podemos intervenir en todas ellas de la misma forma. Hay que entender la dinámica, ver quiénes son las personas de la comunidad en las que se puede influir y trabajar con ellas. Tenemos que hacer que se den cuenta de que detener el ebola depende de nosotros".