El ebola en primera persona: El ebola atraviesa la frontera y entra en Sierra Leona

Ngoy Nsenga

Siempre que se produce una emergencia en la región, el Dr. Ngoy Nsenga, como coordinador de emergencias de la OMS para África occidental, es el primero en ser desplegado. Tras la confirmación de casos de ebola en Guinea, el Dr. Nsenga fue a Sierra Leona para ayudar a evaluar la capacidad del país en materia de respuesta a emergencias. Durante el viaje se detectaron las primeras señales de que el ebola había cruzado la frontera. Originario de la República Democrática del Congo, el Dr. Nsenga se dio cuenta muy pronto de que los pocos casos registrados en Kailahun podían dar lugar rápidamente a una grave emergencia sanitaria.

OMS/Nyka Alexander

«Creo que Sierra Leona supo que algo estaba pasando en torno a marzo de 2014, cuando comenzó el brote en Guinea. Sin embargo, en Sierra Leona no se había producido ningún caso, por lo que al principio la población no prestaba mucha atención a lo que sucedía. En Sierra Leona siempre ha habido casos de fiebre de Lassa, por lo que, cuando la gente enfermaba, no se pensaba en el ebola. Estaban tan acostumbrados a la fiebre de Lassa que aquello no podía ser otra cosa. La situación solo se agravó cuando se notificaron los primeros casos de ebola en zonas de Guinea cercanas a la frontera. Solo entonces empezaron a interesarse en el ebola».

También tenemos que admitir que el sistema de vigilancia tenía deficiencias, ya que en aquel momento en Sierra Leona no había muchos trabajadores sanitarios, incluidos los responsables de vigilancia, que conocieran bien la definición de los casos de ebola. Nadie estaba realmente familiarizado con la enfermedad, especialmente porque algunos de los síntomas son muy similares a los de la fiebre de Lassa y el paludismo. Por ello es evidente que en aquel momento debieron de pasar por alto algunos casos de ebola.

Transmisión transfronteriza — el virus del Ebola pasa de Guekedou en Guinea a Kailahun en Sierra Leona

En cuanto coordinador de emergencias de la OMS para África occidental, me enviaron a Sierra Leona con el fin de evaluar el grado de preparación de la oficina de la OMS en el país para responder ante un brote o emergencia. Estando allí fui a Kailahun, la primera zona de Sierra Leona que había notificado casos confirmados de ebola.

Cuando llegué allí me llevé una gran sorpresa. A nivel nacional eran palpables los esfuerzos por organizar una respuesta, aunque esta fuese bastante limitada. Sin embargo, a nivel de distrito me llevé una enorme sorpresa. Allí no había casi nadie, excepto el oficial médico del distrito y unos pocos funcionarios. No había nadie de la administración nacional y casi ningún asociado. Había una verdadera desconexión entre los niveles nacional y de distrito.

Uno de los pocos asociados que operaba en la zona era la Universidad Tulane. Esta universidad, que estaba participando en las actividades de lucha contra la fiebre de Lassa en el distrito vecino de Kenema, pasó a ocuparse del ebola, pero eso era todo. Los distritos no contaban con un verdadero apoyo.

OMS/P. Desloovere

Sierra Leona necesitaba urgentemente apoyo internacional

Cuando volví a Freetown, pedí que se desplegara a más personal de la OMS. Con dos colegas revisamos el organigrama de la oficina de la OMS en el país. Comprendí que si no actuábamos pronto, la situación quedaría fuera de control. Al ser de la República Democrática del Congo sé muy bien qué es el ebola y cómo prevenirlo. Uno de los elementos que faltaba era un liderazgo sólido a nivel nacional, alguien que dirigiera la respuesta. Por otro lado, Sierra Leona cuenta con pocos trabajadores sanitarios, por lo que estos necesitaban apoyo internacional. Les resultaba imposible hacerlo solos.

Propuse que un mayor número de colegas de la OMS, ya sea de nivel técnico o de niveles superiores, vinieran a Sierra Leona para ver la situación con sus propios ojos. Aunque en mi informe di muchos detalles, no puedes saber verdaderamente cómo es la situación sobre el terreno si no estás físicamente allí. Recuerdo muy bien que en aquel momento pedí que desplegaran a 6 epidemiólogos. Si se compara esta cifra con los cientos de epidemiólogos que tenemos actualmente sobre el terreno, era solo un grano de arena en el desierto.

Este brote de ebola me afectó personalmente

Otra razón por la que teníamos que responder rápidamente era que, al otro lado de la frontera, en Guinea, la comunidad ya estaba mostrando reticencia. Esa reticencia también se estaba extendiendo a Sierra Leona. Estando en Kailahun, el médico del hospital me dijo con franqueza: «La comunidad nos está amenazando. Nos acusan de traer el ebola». La comunidad incluso empezó a llamarlo Dr. Ebola porque pensaba que era él quien estaba propagando la enfermedad. Eso era un grave problema. Las personas dejaron de ir al hospital, incluso los pacientes con afecciones distintas al ebola.

Al comparar esta experiencia con otras emergencias en las que he participado, esta ha sido con mucho la más difícil para mí en el sentido de lo mucho que me ha afectado personalmente. Conozco muy bien a algunos de los trabajadores sanitarios que estuvieron en primera línea de esta respuesta al ebola. Un día analizabas algunas cuestiones con ellos y, al día siguiente, oías que ese médico o enfermero con el que habías hablado había comenzado a presentar síntomas, y luego que había muerto pocos días después. Esto te entristece mucho. No puedes evitar que te afecte emocionalmente.

«En cualquier emergencia, incluida la respuesta a brotes, el sistema sanitario debería estar preparado para responder. El hecho de que un sistema sanitario no sea sólido y no esté preparado para responder representa una grave amenaza».

Ngoy Nsenga, OMS

El ebola nos ha dado una lección

La OMS ha aprendido mucho de este brote. Como le decía a un amigo mío, el ebola ha sido un profesor cruel. Nos ha hecho pasar una difícil prueba y ahora nos toca extraer enseñanzas. No solo ha dado una lección a la OMS, sino a todo el mundo, incluidos los encargados de la formulación de políticas.

En cualquier emergencia, incluida la respuesta a brotes, el sistema sanitario debería estar preparado para responder. El hecho de que un sistema sanitario no sea sólido y no esté preparado para responder representa una grave amenaza.

La segunda enseñanza es que, al responder a una emergencia, tenemos que trabajar de consuno con la comunidad. Y cuando hablo en primera persona del plural me refiero a todos los asociados, incluidos la OMS, las ONG y los gobiernos. Tenemos que colaborar con las comunidades. Tenemos que reforzar la confianza de la comunidad incluso antes de que se produzca una emergencia.

Nos ha quedado claro durante esta epidemia. Es imposible poner fin a un brote haciendo caso omiso de la comunidad. Hemos escuchado a las comunidades, comprendido sus problemas y construido una relación de confianza con ellas, en vez de decirles lo que tienen que hacer.

También tenemos que replantearnos nuestro sistema de vigilancia en el contexto africano. El análisis de riesgos debería formar parte de nuestros sistemas de vigilancia. Es crucial tener en cuenta las vulnerabilidades y capacidades de los sistemas, además de adoptar un enfoque de la gestión de los riesgos sanitarios derivados de desastres que abarque ‘todos los tipos de peligros’.

Por último, una cosa que no podemos olvidar es que nuestros colegas nacionales de las oficinas en los países han estado allí desde el inicio de la epidemia. Estas personas son realmente dignas de admiración. No tuvieron ni un minuto de descanso. No debemos olvidar su dedicación».