El ebola en primera persona: Un cambio de cultura en los profesionales de la salud

Cota Vallenas

La Dra. Cota Vallenas, experta en prevención y control de infecciones, habla de sus experiencias durante los primeros días del brote de ebola. Nos recuerda que los profesionales de la salud se encuentran entre los más vulnerables y que se impone un cambio cultural con respecto a la autoprotección para que estos profesionales, que prestan atención directa, no se infecten.

OMS

Eran las vacaciones de primavera en los Estados Unidos y la Dra. Constanza (Cota) Vallenas, experta en prevención y control de infecciones en la OMS, había ido a Nueva York a visitar a sus hijos. A finales de marzo de 2014 empezó a recibir correos electrónicos del Dr. Pierre Formenty, epidemiólogo de la OMS, sobre un brote de la enfermedad por el virus del Ebola (EVE) en Guinea. Se había movilizado a un especialista francófono en prevención y control de infecciones, pero se necesitaban más. El 4 de abril, Cota fue movilizada a Guinea para formar a profesionales sanitarios en prácticas de prevención y control de infecciones que demostrarían ser cruciales para la salud y seguridad de cientos de profesionales en contacto directo con los enfermos.

Formación en prevención y control de infecciones

Al llegar a Conakry, Cota recuerda a un paciente que recibía tratamiento en el Hospital de Kipe. «Por desgracia, los profesionales sanitarios no sabían que había un brote de ebola en su país. Cuando el paciente llegó, los médicos y enfermeros le trataron sin equipo de protección personal (EPP). No se les ocurrió en ningún momento protegerse». Como consecuencia de este caso y por desconocimiento, varios profesionales sanitarios se infectaron.

A fin de atender las necesidades en materia de control y prevención de infecciones, el equipo de la OMS ayudó a establecer un sistema de selección en el Hospital de Donka. Sin embargo, los múltiples puntos de acceso, los numerosos edificios y los cientos de personas que acudían al hospital cada día socavaron la tentativa. En un momento dado, también murió uno de los médicos del hospital que había sido atendido por varios de sus colegas. Cuando supieron que había dado positivo en las pruebas del ebola, se asustaron y muchos desaparecieron. Fue imposible establecer contacto con ellos o hacer un seguimiento para que no enfermaran.

Llevados por el miedo, los profesionales sanitarios empezaron a aplicar de forma indebida las medidas de prevención y control de infecciones y a utilizar incorrectamente el EPP. Por ejemplo, las soluciones para lavarse las manos tienen normalmente un 0,05% de cloro. En algunos lugares de Guinea, los trabajadores utilizaban lejía sin diluir a base de cloro o agua mezclada con una solución del 2%, lo que aumentaba el riesgo de exposición, al secarse y agrietarse las manos. También utilizaban el EPP para cualquier circunstancia que les llevara en contacto con los pacientes, fueran o no enfermos de ebola.

Quedó patente que era urgente ofrecer formación en prevención y control de infecciones. «Sabíamos que el ebola haría acto de presencia en otros hospitales y centros de tratamiento», recuerda Cota. «No había conciencia del control de las infecciones, así que estuve los 12 días siguientes yendo a los principales hospitales y centros de salud de Conakry para explicar en qué consiste el control de las infecciones y demostrar cómo se lleva a cabo: cómo se transmite la enfermedad, cómo pueden protegerse los trabajadores, etcétera. Fue difícil».

Al término de su movilización, Cota regresó a Ginebra y siguió trabajando no solo en unas directrices sobre prevención y control de infecciones y el uso del EPP, sino también en un nuevo ámbito: salud y seguridad en el trabajo. En noviembre de 2014 regresó a Conakry para ayudar a formar a los integrantes de la brigada cubana en el uso correcto del EPP y asistencia clínica de pacientes.

Durante la formación, observó que aunque «eran médicos, enfermeros, administradores y coordinadores con una experiencia sólida en movilizaciones internacionales, en realidad necesitaban urgentemente formación en asistencia de pacientes en una unidad de tratamiento del ebola». La formación dio excelentes resultados: de la brigada de 400 profesionales sanitarios solamente l se infectó.

Ofrecer atención compasiva sin perder de vista la seguridad

«La formación de los profesionales sanitarios en las prácticas de prevención y control de infecciones es crucial para la salud y seguridad de cientos de trabajadores en contacto directo con los pacientes».

Cota Vallenas, OMS

Cota está convencida de que la formación que ofreció la OMS en prácticas de prevención y control de infecciones y de EPP, así como su enfoque ante el cuidado de los pacientes, no solo salvó la vida de muchos profesionales sanitarios, sino que redujo la tasa de mortalidad entre los pacientes. «El enfoque general con el tratamiento del ebola consiste en aislar a los pacientes y reducir el contacto con los profesionales de la salud». Los equipos de atención clínica fueron «muy dinámicos en encontrar soluciones para tratar a los pacientes con compasión sin olvidar su propia seguridad».

Ello incluía encontrar maneras de que los médicos se comunicaran con sus pacientes sin entrar en las zonas de aislamiento (zonas rojas) de las unidades de tratamiento del ebola o sin ponerse un EPP. En algunas unidades, cuando un médico entra en la zona roja, engancha una fotografía suya al EPP para que los pacientes «vean que ese astronauta o lo que sea es una persona a la que conocen y con la que han hablado».

«La formación de los profesionales sanitarios en las prácticas de prevención y control de infecciones es crucial para la salud y seguridad de cientos de trabajadores en contacto directo con los pacientes».

«Me di cuenta de que esos trabajadores eran muy vulnerables. Muchos son humildes –profesionales, por supuesto– pero procedentes de la comunidad. Nadie se ocupa de ellos. Saben que hay medidas de protección, pero no tenían la formación ni los EPP adecuados. No tenían los recursos para autoprotegerse».

Cota espera que la labor que ella y otros han realizado en la prevención y control de infecciones, los EPP y la salud y seguridad en el trabajo conlleven cambios reales y permitan salvar vidas. Sin embargo, más que nada espera que esto sea el inicio de un giro de los profesionales de la salud hacia una cultura de la autoprotección y las buenas prácticas asistenciales.