Superar las desigualdades en el camino hacia la ‘salud para todos’ en Indonesia

Diciembre de 2017

Puskesmas Senen

En Senen, un subdistrito de Yakarta (Indonesia), una camioneta blanca pintada con flores de hibiscus de brillantes colores sale casi a diario del ‘puskesmas’, o centro de salud comunitario. La camioneta tiene un aspecto exterior común, pero en su interior es, de hecho, un dispensario médico equipado con suministros esenciales y dotada de personal sanitario listo para ofrecer servicios de salud a las poblaciones locales. En los últimos años Indonesia ha adoptado importantes medidas para mejorar el acceso a la atención de salud, entre ellas la introducción de un plan nacional de cobertura sanitaria. No obstante, un informe de la OMS publicado conjuntamente con el Ministerio de Salud de Indonesia, revela que persisten desigualdades y que muchas personas, por ejemplo las que viven en barrios urbanos como Senen, siguen desfavorecidas. La edad, el sexo, la situación económica, el nivel educativo, el empleo o el lugar de residencia de las personas son aspectos que pueden influir en el estado de salud y el acceso a los servicios.

Cuando el Gobierno determinó que solo el 30% de los residentes locales de Senen utilizaban el centro de salud comunitario, estableció un servicio sanitario móvil llamada Hibiscus, en un esfuerzo por ampliar el acceso a la atención. Puesto en marcha en julio de ese año, Hibiscus tiene la finalidad de prestar servicios de calidad, incluidos los de atención prenatal, detección del VIH, mamografías, inmunización, controles de la tensión arterial y educación sanitaria, directamente a los más de 120.000 residentes locales.

“Los problemas de salud que vemos en el puskesmas indican que las personas de la comunidad no dan prioridad a las medidas sanitarias de prevención,” dice la Sra. Widyaningsih (Wida), una partera y coordinadora de Hibiscus sobre el terreno. “Tenemos que ser proactivos para llegar a las personas y educarlas. Es posible que ellas no puedan llegar hasta el centro de salud, entonces nosotros vamos donde ellas están.”

Afrontar las desigualdades sanitarias en Indonesia

A fin de reducir las desigualdades sanitarias e identificar áreas de acción prioritarias para avanzar hacia la cobertura sanitaria universal, los gobiernos deben comprender, antes que nada, la magnitud y el alcance de la desigualdad en sus países. Entre abril de 2016 y octubre de 2017, el Ministerio de Salud de Indonesia, la OMS y una red de partes interesadas evaluaron los niveles de desigualdad en todo el país, en lo concerniente a 11 áreas tales como la salud maternoinfantil, la cobertura de inmunización y la disponibilidad de centros de salud.

“Si bien algunos indonesios tienen fácil acceso a servicios de salud e iniciativas de prevención, otros están desfavorecidos,” dice el Dr. Siswanto, Director del Organismo de Investigación y Desarrollo Sanitarios del Ministerio de Salud de Indonesia. “El seguimiento de las desigualdades es un elemento fundamental para mejorar la salud de las personas desfavorecidas y asegurar que el país cumpla su compromiso de que ‘nadie se queda atrás’.

Un resultado clave de la labor de seguimiento es un nuevo informe, The State of health inequality: Indonesia, el primero de la OMS en el que se presenta una evaluación general de las desigualdades sanitarias en un Estado Miembro. Ese informe resume datos de más de 50 indicadores sanitarios, y los desglosa por grado de desigualdad en relación, por ejemplo, con la situación económica de la familia, el nivel de educación, el lugar de residencia, la edad o el sexo.

El informe concluye que el estado de salud y el acceso a los servicios de salud varía a lo largo de Indonesia, e identifica algunas áreas en las que es necesario adoptar medidas. Estas incluyen, entre otras, el mejoramiento de la lactancia natural exclusiva y la nutrición infantil; el aumento de la equidad en la cobertura de atención prenatal y partos atendidos por personal sanitario competente; la reducción de las altas tasas de consumo de tabaco entre los hombres; la prestación de servicios y tratamientos de salud mental para personas de todos los niveles de ingresos; y la reducción de las desigualdades en lo que concierne al acceso a servicios mejorados de agua y saneamiento. Además, la disponibilidad de personal sanitario, especialmente dentistas y parteras, es insuficiente en muchos de los centros sanitarios del país.

Actualmente, el país utiliza esas conclusiones para trabajar en diversos sectores con miras a elaborar recomendaciones normativas y programas específicos, entre ellos la iniciativa de dispensarios móviles en Senen, y superar las desigualdades identificadas.

Indonesia: un estudio monográfico para otros países

El conocimiento del estado de las desigualdades sanitarias en los países es un paso crucial para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Entre los 17 objetivos, el ODS 3 se centra en garantizar una vida sana para todos a todas las edades, y el ODS 10 aboga por reducir la desigualdad en los países y entre ellos.

“El proceso de creación de capacidad para el seguimiento de las desigualdades sanitarias en Indonesia y la elaboración del presente informe se pueden utilizar como ejemplos para que otros países conozcan la manera en que pueden integrar el seguimiento de las desigualdades sanitarias en sus sistemas nacionales de información sanitaria,” dice Ahmad Reza Hosseinpoor, que dirige las actividades de la OMS sobre seguimiento de las desigualdades sanitarias.

La OMS ha desarrollado un conjunto de recursos e instrumentos para ayudar a los Estados Miembros en el seguimiento de las desigualdades sanitarias. Uno de ellos es el Health Equity Assessment Toolkit, una aplicación informática que permite a los países evaluar las desigualdades mediante la base de datos integrada Health Equity Monitor, de la OMS, o a través de sus propios datos; un manual que describe paso a paso la manera en que los países pueden incorporar el seguimiento de las desigualdades sanitarias en sus sistemas de información sanitaria; y los códigos estadísticos necesarios para analizar los datos de encuestas domiciliarias que revelan dónde residen las desigualdades.