Vacunas contra el ebola para Guinea y el mundo

Mayo de 2017

Más de 11 000 personas participaron en Guinea en un ensayo dirigido por la OMS para desarrollar la primera vacuna mundial contra la enfermedad por el virus del Ebola. Este ensayo pionero, que finalizó en 2016, dio origen a una vacuna altamente eficaz contra el mortífero virus. La Dra. Margaret Chan, Directora General de la OMS, visitó algunas de las comunidades participantes en el ensayo, en la ciudad de Conakry. Lea a continuación algunas de sus historias.

1. La Directora General visita a familias de participantes en el ensayo de una vacuna contra el ebola

La Dr. Chan visita a las familias que participan en el ensayo, en Guinea
OMS/S. Cumberland

La Directora General de la OMS, Dra. Margaret Chan, visitó a varias familias participantes en el ensayo de una vacuna contra el ebola, en Guinea. La Dra. Chan agradeció a las personas su participación en este ensayo pionero que ha permitido crear la primera vacuna eficaz contra el ebola. La Directora General obsequió a las comunidades con sacos de arroz, como símbolo de gratitud de la OMS.


2. Sylla y su familia extensa, unas 70 personas, participaron en el ensayo de la vacuna contra el ebola

La Dra. Chan se reúne con Sylla, un participante del ensayo de la vacuna contra el ebola, en Guinea
OMS/S. Hawkey

Aboubacar Sylla, de 79 años de edad, perdió a cuatro miembros de su familia en el brote de ebola ocurrido en África occidental en 2014-2015. Su familia sufrió el rechazo de su propia comunidad cuando el ebola la golpeó en la hacinada comuna de Dixinn Port, en Conakry (Guinea). «Antes del brote de ebola, aquí todos hablaban con todos. De repente, no se nos permitía salir de nuestras casas», dice. La gente dejó de usar el aljibe del patio delantero de su casa por miedo al contagio, y se prohibió a los niños salir de los límites de su patio delantero en el que solían jugar.

Sylla y su familia extensa, unas 70 personas, participaron en el ensayo de la vacuna contra el ebola dirigido por la OMS. El ensayo duró desde marzo de 2015 hasta enero de 2016, y dio lugar al desarrollo de la primera vacuna que proporciona protección sustancial contra el ebola.

El Sr. Sylla sostiene su certificado de vacunación, sentado junto a la Dra. Margaret Chan, Directora General de la OMS, que visitó a varias familias de Conakry participantes en el ensayo de la vacuna. La Directora General les agradeció la participación en el ensayo.


3. Las familias afectadas por el ebola sufrieron estigmatización

Sekou Minkailou, jefe del distrito de Matam en Conrakry, ha trabajado en estrecha colaboración con el equipo de la OMS para convencer a la comunidad para participar en el ensayo de la vacuna.
OMS/S. Hawkey

Sekou Minkailou (centro), jefe del distrito de Matam, en Conakry, colaboró estrechamente con el equipo de la OMS para convencer a su gente de que participaran en el ensayo de la vacuna contra el ebola. «Nos sentimos realmente felices y aliviados de saber que esta vacuna nos protege», dice.

En el distrito de Matam, 10 personas, entre ellas un médico, murieron durante el brote de ebola, y la gente estaba atemorizada ante una enfermedad que no habían visto nunca antes en su país. «La gente tenía tanto miedo que se negaba a seguir los consejos del Gobierno y el personal sanitario. Ni siquiera quería que interviniera la Cruz Roja. El estigma sobre la familia afectada por el ebola era tan horrible que las familias escondían los cuerpos de sus familiares muertos por ebola».

Sekou y sus colegas de la oficina de distrito solían ser las primeras personas en contactar con las familias cuando se anunciaba un nuevo caso de ebola.


4. El rápido tratamiento salvó su vida

Una superviviente de Ebola, Nana Sylla, con sus hijas en Conrakry, Guinea
OMS/S. Hawkey

Nana Sylla, de 32 años, tiene dos hijas, Mabinty (izquierda), 11 años, y Lucie (abajo), 7 años. En abril de 2015 contrajo la infección por el virus del Ebola y pasó dos semanas en el centro de tratamiento del ebola de Nonga (Guinea). Ella no sabía cómo se había infectado, pero dice que no fue mientras trabajaba de enfermera.

Ahora cree que el pronto tratamiento le salvó la vida. La Sra. Sylla afirma que el ensayo de la vacuna protegió a sus hijas, a otros miembros de su familia más cercana, y a algunos vecinos contra la infección en los días posteriores al comienzo de su enfermedad. «Nunca sabíamos a quién ni cuándo la enfermedad volvería a golpear. Todos tenían miedo; realmente estamos agradecidos por tener esta vacuna ahora», dice.


5. Los registros de pacientes y las listas de personal se garabateaban en pizarras blancas

Una pizarra blanca con nombres de pacientes y de personal, en el Centro de tratamiento para el ebola en Nongo, Guinea
OMS/S. Cumberland

En el momento crítico del brote de ebola en Guinea, el gran número de personas que acudieron al centro de tratamiento de Nongo colmaron las instalaciones, y se dejó morir a algunas personas fuera del centro, sobre la grava.

Dos años después, el antiguo centro de tratamiento del ebola parece abandonado. Grandes tiendas blancas ondean en el aire caliente, y un estremecedor silencio emana de los edificios provisionales y los pasillos de vallas plásticas que servían como sendas de selección para dirigir a los enfermos a medida que llegaban al centro. Los registros de pacientes y las listas de personal garabateados sobre pizarras blancas señalan un momento, en este lugar, en el que se perdieron muchas vidas. «Una noche murieron aquí 28 personas. Aún tengo pesadillas; he visto demasiados muertos», dice el Dr. Mohammed Keita, directivo del centro en el que tenía a su cargo 250 empleados.

El Dr. Keita relata de qué manera una mujer embarazada llegó por la noche al centro. La mujer ya estaba sangrando y muy enferma. Era demasiado tarde para salvarla. Dio a luz a una niña antes de morir. «Esa pequeña estaba bendecida por Dios», dice señalando una foto de la niña pegada en la pared. «La prueba de detección del ebola en la niña arrojó resultado positivo, por lo que pensamos que seguramente también moriría. Pocos días más tarde, las pruebas dieron resultado negativo. Todos cuidamos de ella; la llamamos Nubia, como una de las empleadas que trabajó en el centro».

Desde que acabó el brote de ebola, el centro de tratamiento atiende a personas con otras enfermedades infecciosas, en particular sarampión, fiebre amarilla y otras enfermedades que pueden causar epidemias.


6. Una superviviente del ebola adoptó un niño huérfano a causa de esa enfermedad

Fatoumata Binta y su hija, supervivientes del ebola, Guinea.
OMS/S. Hawkey

Fatoumata Binta está sentada en su pequeña sala, en el distrito de Coronthie, Conakry, atesora entre sus manos una pila de certificados protegidos por fundas de plástico. Cada uno de esos preciosos certificados lleva el nombre de uno de sus hijos: Djenab, Hassamata, Aboubacar y N’Famoussa. Todos habían sido infectados con el virus del Ebola y sobrevivieron. Fatoumata y su marido también enfermaron. Su marido, que fue el primero en enfermar, no sobrevivió.

Fatoumata y sus niños identificaron tempranamente la enfermedad y se trataron en el centro de tratamiento de Donka. El día en que fueron dados de alta del tratamiento contra el ebola en el centro de Donka, en abril de 2015, Fatoumata y sus 4 hijos pequeños recibieron sus certificados de supervivientes, firmados por un médico, para verificar que estaban libres de la enfermedad y ya no contagiaban la infección.

Dos años después, Fatoumata dice que, más allá de su familia cercana, algunas personas la siguen tratando como si aún tuviese la enfermedad por el virus del Ebola. «Solía vender comida», dice. «Pero la gente dejó de comprarme». En la imagen, Fatoumata Binta con su otra hija, llamada Fatoumata como su madre. Fatoumata adoptó un niño cuyos padres murieron por ebola.


7. ¿Realmente protegerá a su familia contra el ebola?

Aboubacar Mafoudia Sylla, un participante del ensayo de la vacuna contra el ebola, Guinea
OMS/S. Hawkey

Aboubacar Mafoudia Sylla (o Aboubacar Jr) llevó a su hermana M’Mah a un centro de tratamiento en Nongo (Guinea) cuando ella empezó a manifestar síntomas de la enfermedad por el virus del Ebola. El tratamiento temprano le salvó la vida.

«Todo el mundo tenía miedo del ebola, pero yo no podía abandonar así a mi hermana. Ella habría muerto», dice, y nos cuenta cómo su decisión de montarse en la ambulancia con ella provocó división en la familia. Desde entonces, aun cuando él nunca enfermó, Aboucbacar Jr ha sufrido el estigma por su contacto con el ebola, y le ha resultado difícil acceder a un trabajo normal.

Todo esto alentó a Aboubacar Jr a participar en el ensayo de la vacuna contra el ebola. Al principio era reacio a participar. Era una vacuna experimental. ¿Qué ocurriría si la vacuna enfermara a su familia? ¿Contenía el virus del Ebola? ¿Realmente protegería a su familia contra el ebola? Pero ahora, los resultados del ensayo han mostrado que valía la pena.