Donar sangre en tiempos de crisis

Junio de 2017

En los días posteriores al terremoto acaecido en Nepal en abril de 2015, centenares de voluntarios acudieron a donar sangre. Se extrajeron más de 600 unidades de sangre en los tres primeros días, aunque el suministro de sangre en Nepal ya era considerable cuando se produjo el terremoto, gracias a años de trabajo para fomentar una cultura de donación voluntaria de sangre.

Dos hombres recostados en sillones mientras una enfermera les extrae sangre que será donada
CBTSC/M. Rajkarnikar

Prakash Ghimire salía de su casa en Katmandú de camino al aeropuerto cuando empezaron los temblores.

En menos de un minuto, un fuerte terremoto de magnitud 7,8 –el peor acaecido en la región en más de 80 años– había asolado una gran parte de la ciudad dejando tras de sí unas 9000 víctimas mortales y 22 000 heridos.

Media hora más tarde, el Dr. Ghimire, funcionario nacional de categoría profesional de la oficina de la OMS en Nepal, ya estaba en el Ministerio de Salud para incorporarse al equipo reunido en el centro de operaciones de emergencias sanitarias. Se le encomendó que coordinara los servicios de transfusión sanguínea, y en particular que garantizara la disponibilidad de sangre y de productos sanguíneos en las operaciones de respuesta al terremoto.

«Inmediatamente después del terremoto, nos reunimos y empezamos a hacer balance de lo sucedido», señala.

La evaluación inicial reveló numerosos daños en la infraestructura de suministro de sangre del país. De los aproximadamente 100 centros de transfusión sanguínea, 9 estaban totalmente destruidos y 21 habían quedado parcialmente dañados. El edificio del Servicio Central de Transfusión Sanguínea de Katmandú presentaba enormes grietas en los muros, por lo que se consideró que la estructura no era segura.

Ese día también hubo muertos y heridos en dos de los puntos de extracción de sangre. Un funcionario de la Cruz Roja de Nepal, un voluntario y siete donantes habían muerto, mientras que otros habían quedado atrapados bajo los escombros de un centro de donaciones y esperaban rescate.

Nepal venía preparándose desde hacía tiempo para un terremoto devastador. El primer centro de servicios de transfusión sanguínea de emergencia alimentado por energía solar del país se había inaugurado apenas cinco días antes del seísmo. Los proyectistas sabían que tras un desastre natural el suministro eléctrico podía ser un problema importante, por lo que habían instalado paneles solares en el tejado.

Al estar construido con contenedores atornillados para mayor solidez, el centro podría resistir un terremoto que hubiera dañado estructuras de ladrillo u hormigón. El equipamiento interior estaba fijado a las paredes para reducir el riesgo de daños.

En los días siguientes al terremoto, centenares de voluntarios acudieron a donar sangre. Se extrajeron más de 600 unidades de sangre en los tres primeros días, lo que contribuyó a que el servicio de transfusión pudiera ofrecer a casi todas las víctimas del terremoto un suministro adecuado, seguro y oportuno de sangre y productos sanguíneos.

«Al final hubo más donantes de los esperados», comenta el Dr. Ghimire.

Lo más importante es que Nepal ya contaba con un suministro considerable de sangre cuando se produjo el terremoto, gracias a años de trabajo para fomentar una cultura de donación voluntaria de sangre.

La OMS estima que si un 1% de la población dona sangre, pueden atenderse las necesidades más básicas de sangre en un país.

«Incluso antes del terremoto, ya casi habíamos llegado al 1%», señala el Dr. Ghimire.

El número de donaciones que se realizaba en el momento del terremoto es otro recordatorio de que la población evitó inconscientemente, mediante donaciones voluntarias, una tragedia e impidió que el número de víctimas fuera aún mayor.

Desde 2009 el Ministerio de Salud ha invertido eficazmente en un programa de donación nacional con el objetivo de poner en marcha el tipo de servicio de transfusión sanguínea coordinado a nivel nacional que permite hacer frente a emergencias.

El programa se puso en marcha en colaboración con la OMS y la Sociedad de la Cruz Roja de Nepal, como parte de un plan quinquenal estratégico del gobierno. La Cruz Roja se encargó de gestionar el servicio de transfusión de sangre, mientras que la OMS participó prestando apoyo técnico al gobierno y los asociados en la planificación estratégica y velando por la seguridad de los pacientes con controles para garantizar la calidad de toda la sangre extraída.

«Para un paciente, una transfusión puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Al donar sangre periódicamente, muchos nepaleses ofrecen un aprovisionamiento de sangre que ha demostrado ser esencial en el día a día y sobre todo durante los desastres naturales», comentó el Dr. Jos Vandelaer, representante de la OMS en Nepal.

Las tasas de donación voluntaria de sangre no son especialmente altas en Asia meridional, pero Nepal es una notable excepción. De hecho, el país cuenta con más de 500 grupos de donantes, como el «Club 25», que alienta a los jóvenes a hacer 20 donaciones antes de cumplir los 25 años, con la esperanza de que sigan donando sangre periódicamente durante toda la vida.