Un nuevo informe orienta sobre el uso de la legislación para mejorar la salud

Enero de 2017

Impuestos a los refrescos en México; límites a la sal en Sudáfrica; empaquetado del tabaco en envoltorios neutros en Australia; seguro de enfermedad nacional en Ghana; uso del casco obligatorio para los motoristas en Viet Nam; atención sanitaria en los Estados Unidos de América.

Se trata solo de algunos de los centenares de ejemplos de la función vital que desempeña la legislación en la salvaguardia y la promoción de la buena salud en todo el mundo.

En un nuevo informe de la OMS, preparado en colaboración con la Organización Internacional para el Derecho del Desarrollo (IDLO), la Universidad de Sydney, y la Universidad Georgetown de Washington, D.C., se describen las múltiples maneras en que la promulgación de leyes puede actuar en favor de la salud pública. En la obra se presentan estudios de casos de todo el mundo sobre el uso de instrumentos jurídicos para mejorar la salud y la seguridad de la población, ejemplos que los países pueden aprovechar para aprender de las experiencias de los demás.

«En algunos de los mejores ejemplos del informe se utilizan intervenciones que abarcan al conjunto de la población para reconfigurar los entornos en los que las personas adoptan decisiones relativas a sus modos de vida», dijo el Dr. Rüdiger Krech, Director del grupo orgánico de Sistemas de Salud e Innovación de la OMS en Ginebra. «Ello exige al gobierno un extraordinario compromiso y valor, y persistencia frente a intereses comerciales poderosos».

El derecho a la salud está consagrado en la Constitución de la OMS, que afirma que el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano. La OMS proporciona asistencia a los países que tratan de utilizar el derecho para mejorar sus sistemas de salud y afrontar las amenazas a la salud.

Ya en 1875, los legisladores del Reino Unido promulgaron leyes que obligaban a los terratenientes a proporcionar medios de saneamiento, ventilación y desagüe para atajar la propagación de las enfermedades infecciosas.

Hoy día, el control de las enfermedades infecciosas es uno de los ejemplos más rotundos de la influencia que la legislación puede ejercer en la salud. Desde la viruela hasta los recientes brotes de SRAS y ebola, la legislación sobre salud pública puede facilitar el mejoramiento de la detección, la notificación, el seguimiento y la puesta en cuarentena de los contactos, y el atajamiento de la propagación de las infecciones.

Las leyes sanitarias a menudo ocupan los titulares de los medios de comunicación cuando repercuten directamente en los hábitos de consumo cotidianos de la población, como fue el caso en México con la introducción del impuesto a los refrescos, implantado en 2014 para reducir el consumo de bebidas azucaradas. En ese mismo sentido, las leyes australianas que obligan a utilizar empaquetados neutros en los productos de tabaco son ahora un modelo mundial en la lucha para reducir el tabaquismo.

«El uso de la legislación para reducir el tabaquismo ha sido uno de los mayores logros de la salud pública, pero aún se puede hacer mucho más en lo que se refiere a los alimentos insalubres, el consumo excesivo de alcohol, los traumatismos y la salud mental», dijo el Profesor Lawrence Gostin, director académico del O’Neill Institute for National and Global Health Law, de la Universidad de Georgetown. «El informe ofrece una vía para utilizar intervenciones jurídicas basadas en datos científicos en favor de la salud y el bienestar humanos».

Progresar hacia la cobertura sanitaria universal

Los países también utilizan la legislación de otros muchos modos sin precedente para reforzar los sistemas de salud y contribuir al progreso hacia la cobertura sanitaria universal. Algunos países promulgan leyes para crear instituciones que rigen los sistemas de salud, como los organismos nacionales de seguro médico, o de reglamentación farmacéutica, o que garantizan a la población la disponibilidad de servicios de salud de calidad.

La respuesta mundial al VIH ha evidenciado que, sobre la base de la ley, se puede proteger a las personas frente a la discriminación, y facilitar el acceso a servicios y tratamientos que reducen los daños.

La legislación será un instrumento vital para que los países puedan progresar hacia las metas relacionadas con la salud previstas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

«Existen posibilidades inmensas y aún desaprovechadas para utilizar la legislación más eficazmente con el fin de reforzar los sistemas de salud y mejorar la vida», dijo el Profesor Roger Magnusson, que enseña derecho y gobernanza sanitaria en la Universidad de Sydney y es uno de los autores del informe. «La legislación es un instrumento muy poderoso para que la vida de las personas sea más larga y saludable, y para que las economías sean más resilientes».

Las leyes pueden ayudar a proteger la salud

Del mismo modo que las leyes pueden ayudar a proteger la salud, su ausencia o incumplimiento pueden exponer a poblaciones enteras a amenazas sanitarias. En algunos países, las debilidades de la reglamentación antitabáquica son aprovechadas por poderosas empresas para comercializar sin trabas los productos de tabaco y atraer a nuevos consumidores entre los jóvenes.

A escala mundial, el Reglamento Sanitario Internacional y el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco constituyen sendos marcos jurídicos para responder a las emergencias de salud pública y la epidemia mundial de tabaco. Sin embargo, la incapacidad de algunos países para cumplirlos expone al mundo al riesgo de sufrir brotes potencialmente catastróficos y a los costos y los impactos sanitarios a largo plazo del tabaquismo.

Desafortunadamente, la legislación también se puede utilizar, y se ha utilizado, en perjuicio de la salud. Se han promulgado leyes para encarcelar a personas con enfermedades mentales, y para negarles sus derechos y los servicios que precisan. Del mismo modo, las restricciones impuestas a los viajes durante el brote de ebola en el África occidental impidieron la llegada de personal médico a los países afectados, lo que prolongó la epidemia.

Pero cuando se utiliza para proteger, promover y realizar el derecho a la salud, la ley puede ser un poderoso aliado.

«Uno de los aspectos más útiles de este informe es que vincula los derechos humanos con los problemas más urgentes de salud pública», dijo David Patterson, administrador del programa de derecho sanitario de IDLO. «Ese planteamiento, basado en la no discriminación, la participación, la transparencia y la rendición de cuentas, es el mejor modo de garantizar que las respuestas sean apropiadas y sostenibles a escala local».