Hacer de los servicios de salud un lugar seguro para las mujeres: Uganda intensifica el apoyo a las mujeres víctimas de violencia

Noviembre de 2017

La violencia contra las mujeres es un problema de salud pública mundial. En Uganda, más de la mitad de las mujeres han sido víctimas de violencia al menos una vez en sus vidas, muy probablemente por parte de un compañero sentimental, lo que las deja con un sentimiento de inseguridad en el lugar en el que más seguras se deberían sentir: su casa.

Una mujer sentada en una sala, rodeada de personas que llevan carteles que indican
Una sesión de formación de instructores sobre fortalecimiento de la respuesta del sector sanitario a la violencia contra las mujeres, en Uganda. Los participantes aprenden a mejorar sus planes de referencia a través del conocimiento de las dificultades que afrontan las supervivientes cuando se las traslada a diversos servicios.
OMS

«En Uganda, la violencia contra las mujeres está generalizada», dice el Dr. Olive Sentumbwe, Funcionario Nacional del Cuadro Orgánico de la OMS en Uganda. «Las mujeres de todas las clases sociales sufren abusos reiterados, lo que incide en su salud física y mental».

La violencia suele permanecer oculta, dado que las supervivientes temen por su seguridad o por verse estigmatizadas. Muy pocas mujeres buscan ayuda profesional. Las que sí lo hacen, suelen acudir a los servicios de salud locales, dado que allí se pueden atender sus necesidades inmediatas de cuidados de salud física o mental, por ejemplo, tratar los traumatismos o recibir anticonceptivos de emergencia.

Las mujeres que han sido víctimas de violencia tienen más probabilidades de contraer infecciones de transmisión sexual, en particular VIH; sufrir traumatismos; tener trastornos relacionados con el consumo del alcohol; sufrir depresión; intentar suicidarse; o sufrir otras consecuencias sanitarias, por lo que el sistema de salud es un actor importante para prestar apoyo a las supervivientes.

Trabajar para eliminar un problema de ámbito nacional

A fin de hacer frente a este problema, el Ministerio de Género, Trabajo y Desarrollo Social de Uganda, junto con los ministerios de salud, justicia y educación, entre otros, han elaborado el Plan de Acción Nacional para la Eliminación de la Violencia Sexista. El Plan de Acción se centra en la aplicación de las leyes y las políticas nacionales sobre violencia doméstica y violación en el matrimonio, mediante la prestación de servicios de salud a las sobrevivientes, la sensibilización, y la capacitación de policías y profesionales sanitarios sobre las respuestas posibles.

En 2015, la OMS colaboró con el Ministerio de Salud en la actualización de su manual nacional de capacitación en materia de violencia sexista. Este manual se utiliza actualmente junto con las directrices clínicas y normativas de la OMS y su manual clínico sobre la respuesta a la violencia en la pareja y la violencia sexual, en talleres semanales de capacitación para dispensadores de atención de salud, dirigentes comunitarios y trabajadores del sistema judicial, sobre la manera de prestar servicios a las supervivientes de la violencia.

Hasta la fecha, más de 400 profesionales de la salud se han capacitado en todo el país, contribuyendo a la creación de una red de personas comprometidas a hacer frente a la violencia contra las mujeres.

Una enfermera que asistió a una reunión de capacitación en 2016 manifestó: «el manual clínico me ha dotado de conocimientos que me permiten identificar a una víctima de violencia, y ahora puedo examinar, dispensar el tratamiento apropiado y derivar a las víctimas cuando es necesario».

Los servicios de salud del país están equipados para dispensar una serie de cuidados iniciales mínimos a las supervivientes de violación, incluso anticonceptivos de emergencia, profilaxis postexposición contra el VIH, y apoyo de salud mental, según se recomienda en las directrices de la OMS.

Además, la OMS desarrolló material de promoción, y en 2014 estableció un grupo contra la violencia sexista con el fin de sensibilizar a las instancias normativas y abogar por una respuesta oficial más firme.

«En la actualidad hay un mayor número de incidentes de violencia presentados ante los servicios profesionales de todo el país, una buena señal de que estamos progresando», dice el Dr. Abdoulie Dodou Jack, Representante de la OMS en Uganda. «Aún no sabemos si están cambiando los comportamientos o si ha disminuido la incidencia, pero sí sabemos que la cobertura que los medios de comunicación han dado al problema ha aumentado, y ello ha incrementado la sensibilización en la comunidad».

Un problema mundial

La violencia contra las mujeres no es un problema exclusivo de Uganda; es un problema mundial. En todo el mundo, aproximadamente una de cada tres mujeres han sufrido violencia física y/o sexual ejercida por un compañero sentimental, o violencia sexual por parte de otra persona en algún momento de sus vidas.

En 2016, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó un plan de acción mundial para fortalecer la función del sistema de salud en la lucha contra la violencia interpersonal, en particular la ejercida contra las mujeres, las niñas y los niños. Una parte del plan alienta a los países a mejorar la prestación de servicios de salud y la capacidad de los dispensadores de atención de salud para apoyar a las supervivientes, como lo ha hecho Uganda.

La OMS acaba de publicar un nuevo manual, «Strengthening health systems to respond to women subjected to intimate partner violence or sexual violence», que ofrece una guía de «cómo se hace», dirigida a administradores sanitarios e instancias normativas de los servicios de planificación, gestión y seguimiento, en relación con las mujeres que han sido víctimas de violencia.

«Los servicios de salud tienen una función crucial que desempeñar para responder a la violencia contra las mujeres», dice la Dra. Claudia García-Moreno, que dirige los trabajos de la OMS relativos a violencia contra las mujeres. «Esta guía es un instrumento práctico para ayudar a los países a dispensar atención de calidad a las mujeres víctimas de violencia, y asegurar su privacidad, confidencialidad y sus derechos».