Lucha a vida o muerte contra el cólera en el Yemen

Julio de 2017

El cólera continúa extendiéndose en el Yemen, causando un reguero de más de 390 000 presuntos casos y más de 1800 muertes desde el 27 de abril. La OMS y sus asociados responden al brote de cólera en el Yemen en estrecha colaboración con el UNICEF, las autoridades sanitarias locales y otros, para tratar a los afectados e interrumpir la propagación de la enfermedad.

Cada caso de cólera tiene detrás a una persona, con una familia, una historia, y esperanzas y sueños. En los centros donde los pacientes reciben tratamiento, los profesionales de la salud locales trabajan largas horas, a menudo sin cobrar, para ahuyentar a la muerte y ayudar a los pacientes a recuperarse.

Fátima Shooie se sienta entre su madre, de 85 años, y su hija, de 22, ambas en tratamiento contra el cólera en el Hospital 22 de Mayo, en Saná, que está saturado
OMS/S.Hasan

Fátima Shooie se sienta entre su madre, de 85 años, y su hija, de 22, ambas en tratamiento contra el cólera en el Hospital 22 de Mayo, en Saná, que está saturado.

«Ni siquiera tenemos dinero para el transporte al hospital. Mi marido trabaja de barrendero, pero hace 8 meses que no recibe su sueldo, y él es nuestro único sustento», se lamenta Fátima. «Tengo miedo de que la enfermedad pase a otros miembros de la familia».


Un profesional de enfermería trata a una mujer de 20 años que se vio obligada a huir del conflicto en el distrito de Al-Waziya al sudoeste del Yemen
OMS/S.Hasan

El Dr. Adel Al-Almani dirige el centro de tratamiento de la diarrea del Hospital Al-Sabeen, en Saná. Él y su equipo a menudo trabajan 18 horas al día para atender a los pacientes que llegan.

Más de 30 000 profesionales de la salud del Yemen no reciben su sueldo desde hace más de 10 meses. Pero mucho de ellos, como el Dr. Al-Almani, siguen atendiendo a pacientes y salvando vidas.


Mohannad, de ocho años, ha vencido al cólera tras ser atendido durante tres días en el centro de tratamiento de la diarrea del Hospital Al-Sabeen, en Saná
OMS/S. Hasan

Mohannad, de ocho años, ha vencido al cólera tras ser atendido durante tres días en el centro de tratamiento de la diarrea del Hospital Al-Sabeen, en Saná. Mohannad perdió a su madre y hermana en un bombardeo cerca de su casa, en Hajjah. Después, él y su padre huyeron a Saná.

«Mohannad es todo lo que tengo en el mundo tras morir mi mujer y mi hija. Cuando enfermó de cólera temí que le esperara el mismo destino que a ellas», explica el padre de Mohannad.


Una trabajadora de la salud atiende a Khadeeja Abdul-Kareem, de 20 años, que huyó del conflicto en en el distrito de Al-Waziya, en Taiz
OMS/S. Hasan

Una trabajadora de la salud atiende a Khadeeja Abdul-Kareem, de 20 años. Khadeeja se vio obligada a huir del conflicto que arreciaba en el distrito de Al-Waziya, en Taiz. Desplazada de su hogar, lucha por subsistir, una situación agravada por su enfermedad.


Abdu Al-Nehmi, de 53 años, tumbado en la cama de un hospital de Saná.
OMS/S. Hasan

Abdu Al-Nehmi, de 53 años, recorrió un largo y doloroso camino en busca de tratamiento. La carretera que une su pueblo, en el distrito de Bani Matar, con Saná, estaba llena de baches y el automóvil se averió en el camino. Durante todo el viaje tuvo dolor de riñones, además de diarrea y vómitos.

«En nuestra zona no hay ningún centro de salud. Tardamos de 2 a 3 horas en llegar a un establecimiento de salud adecuado en Saná», comenta.

Hasta la fecha, la OMS, el UNICEF y sus asociados han apoyado el establecimiento de 3000 camas en 187 centros de tratamiento de la diarrea y 834 puestos de terapia de rehidratación oral plenamente operativos.


Nabila, Fátima, Amal, Hayat y Hend trabajan de enfermeras en el Centro de salud Azal, en Saná.
OMS/S. Hasan

Nabila, Fátima, Amal, Hayat y Hend trabajan de enfermeras en el Centro de salud Azal, en Saná, y se dedican a tratar pacientes que llegan con deshidratación grave.

«Cada día llegan casos graves con complicaciones, pero logramos salvar a la mayoría. A veces, llega un nuevo caso grave cuando estamos tratando otro caso», comenta Nabila Al-Olofi, una de las enfermeras del centro.

«Es verdad, no recibimos periódicamente el suelo, pero salvar vidas es la mayor gratificación».

La OMS, junto con el UNICEF, también reparte suministros médicos y paga incentivos, gastos de viaje y horas extras a los trabajadores de la salud para que puedan seguir atendiendo a los pacientes.


La respuesta de la OMS a la segunda oleada del brote de cólera es posible gracias al apoyo de China, el King Salman Relief Center, el Fondo Central de las Naciones Unidas para la Acción en Casos de Emergencia (CERF), el Banco Mundial y el Yemen Humanitarian Pooled Fund (Fondo mancomunado humanitario del Yemen).