3 millones de niños mueren cada año antes de cumplir un mes.
La vida del recién nacido es frágil. Los peligros para la salud de los recién nacidos se pueden reducir mediante:
- una atención de calidad durante el embarazo;
- un parto seguro atendido por asistentes de partería cualificados; y
- una buena atención neonatal: atención inmediata a la respiración y al calor, manipulación higiénica del cordón umbilical y la piel, y lactancia exclusivamente materna.
