Aproximadamente dos tercios de las muertes infantiles son prevenibles.
Se pueden prevenir si hay acceso a intervenciones prácticas de bajo costo y atención primaria eficaz hasta los 5 años de edad. La salud infantil está mejorando, pero todavía quedan grandes obstáculos para alcanzar el objetivo de reducir la mortalidad mundial. Para mejorar el acceso a la atención y la prevención son imprescindibles sistemas de salud más sólidos.
