Hasta un 80% de los casos pueden tratarse eficazmente con sales de rehidratación oral.
Sin embargo, los pacientes con gran deshidratación suelen necesitar líquidos intravenosos, además de antibióticos apropiados que reduzcan la duración de la diarrea y de la excreción de Vibrio cholerae así como el volumen de líquidos de rehidratación necesarios.
