Solo una de cada tres mujeres rurales de las zonas en desarrollo recibe la atención necesaria.
Durante el embarazo y el parto, las mujeres que viven en zonas rurales o distritos remotos y los centros de salud más pequeños carecen de parteras y personal sanitario con conocimientos de partería suficientes para servir a sus comunidades. Por consiguiente, los países necesitan mejorar la distribución y fidelización de las parteras, sobre todo en las zonas pobres y remotas.
