Cada año más de 200 millones de personas resultan afectadas por sequías, inundaciones, tormentas tropicales, terremotos, incendios forestales y otros desastres. El saneamiento es un elemento esencial de la respuesta frente a las emergencias y en las actividades de rehabilitación para atajar la propagación de enfermedades, reconstruir los servicios básicos en las comunidades y ayudar a las personas a reanudar sus actividades cotidianas normales.
