De aquí a 2015, tan solo 8 de los 49 países más pobres del mundo tendrán alguna posibilidad de financiar un conjunto básico de servicios de salud con sus propios recursos
Aumentar el apoyo externo es vital. La solidaridad mundial es necesaria para apoyar a los países más pobres. Si los países de ingresos altos cumplieran inmediatamente sus compromisos internacionales de ayuda oficial para el desarrollo, prácticamente desaparecería el déficit financiero calculado para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud.
