La violencia es prevenible y se puede reducir su impacto.
Las estrategias prometedoras o de eficacia demostrada para prevenir la violencia van dirigidas a causas subyacentes, como el bajo nivel educativo, la parentalidad incoherente, la concentración de la pobreza, el desempleo y las normas sociales que respaldan la violencia. Son necesarias investigaciones que evalúen los resultados de estas estrategias en los países de ingresos bajos y medios.
