El primer médico que consultó, en un hospital local, le dijo equivocadamente que sus análisis de sangre eran normales. Entonces Zahida se olvidó de sus síntomas durante ocho largos años, antes de volver a consultar a un médico, esta vez en Islamabad, a donde se había mudado con su familia.
Un segundo análisis de sangre confirmó la diabetes. El médico le recetó insulina y Zahida empezó a sentirse mejor desde la primera inyección.
