¿Por qué se les dice "desatendidas" a algunas enfermedades tropicales?

Preguntas y respuestas en línea
19 de enero de 2012

P: ¿Por qué se les dice "desatendidas" a algunas enfermedades tropicales?

R: Las poblaciones más pobres, residentes en zonas rurales remotas, barrios suburbanos marginales o zonas de conflicto, suelen ser las más afectadas por estas enfermedades, que persisten cuando hay pobreza y se concentran de forma casi exclusiva en las poblaciones pobres del mundo en desarrollo.

Estas enfermedades reciben poca atención y se ven postergadas en las prioridades de la salud pública porque los afectados carecen de influencia política. La inexistencia de estadísticas fiables también ha dificultado los esfuerzos por sacarlas de las sombras.

Entre esas enfermedades cabe destacar el dengue, la rabia, el tracoma causante de ceguera, la úlcera de Buruli, las treponematosis endémicas (pian), la lepra (enfermedad de Hansen), la enfermedad de Chagas, la tripanosomiasis africana humana (enfermedad del sueño), la leishmaniasis, la cisticercosis, la dracunculosis (enfermedad del gusano de Guinea), la equinococosis, las infecciones por trematodos transmitidas por los alimentos, la filariasis linfática, la oncocercosis (ceguera de los ríos), la esquistosomiasis (bilharziasis) y las helmintiasis transmitidas por el suelo (gusanos intestinales).

Las enfermedades tropicales desatendidas afectan a cerca de 1000 millones de personas, y en particular a las poblaciones pobres residentes en zonas de clima tropical y subtropical. Generalmente se agrupan varias de ellas en una misma región geográfica, y los pacientes a menudo están afectados por más de una. Más del 70% de los países y territorios afectados por estas enfermedades tienen economías de ingresos bajos o medios-bajos.

Las infecciones se asocian a la insalubridad del agua y a las malas condiciones de vivienda y saneamiento. Los niños son los más vulnerables a estas enfermedades que cada año matan o causan incapacidad permanente a millones de personas, produciendo a menudo sufren dolor físico y estigmatización social de por vida.

Sin embargo, hay motivos para el optimismo. Muchas de las enfermedades tropicales desatendidas pueden prevenirse, eliminarse, e incluso erradicarse si se mejora el acceso a intervenciones seguras y rentables ya existentes. Su control depende de intervenciones simples que pueden ser llevadas a cabo por personal no especializado (profesores, dirigentes de las aldeas, voluntarios locales) en acciones preventivas de base comunitaria.

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