Género y salud de la mujer

Estudio multipaís de la OMS sobre salud de la mujer y violencia doméstica contra la mujer

Prefacio

La información recogida de 10 países que se presenta en este informe confirma que la violencia infligida por la pareja contribuye en gran medida a la mala salud de las mujeres. El Estudio aporta nuevos datos no sólo sobre la prevalencia de la violencia en países donde se había recopilado poca información al respecto, sino sobre las formas y pautas de la violencia en distintos países y culturas. También documenta cuáles son las consecuencias de la violencia para la salud de las mujeres. Esta información tiene importantes implicaciones para la prevención, la atención y su mitigación.

El sector de la salud puede tener un papel decisivo en la prevención de la violencia contra la mujer, contribuyendo a la detección temprana de los malos tratos, proporcionando a las victimas el tratamiento requerido y derivando a las mujeres a los servicios idóneos para suministrarles la atención e información necesarias. Los servicios de salud deben ser lugares donde las mujeres se sientan seguras, tratadas con respeto y no estigmatizadas, y donde reciban información y apoyo de calidad. Es preciso que el sector de la salud articule una respuesta integral ante este problema, abordando en particular la resistencia de las mujeres maltratadas a buscar ayuda.

Las elevadas tasas de abuso sexual que, según muestra el Estudio, sufren mujeres y niñas son preocupantes, sobre todo en el contexto de la epidemia de VIH. Hay que promover una mayor concientización del público sobre este problema, así como una respuesta enérgica de la salud publica, centrada ante todo en evitar que esa violencia se produzca.

Felicito a los países participantes por haber realizado este Estudio pionero e insto a sus gobiernos a que actúen basándose en sus conclusiones. Merecen nuestro agradecimiento y elogio los investigadores que llevaron a cabo el Estudio y las representantes de las organizaciones de mujeres que realizaron las entrevistas y trataron con suma delicadeza a las mujeres entrevistadas. Y sobre todo, quisiera darles las gracias a las 24.000 mujeres que compartieron esa importante experiencia en sus vidas, a pesar de las numerosas dificultades que encontraron para hablar sobre ello. El hecho de que hubiera tantas que se atrevieran a contar su experiencia de violencia por primera vez durante el Estudio es un indicio del estado de las relaciones de género en nuestras sociedades y un incentivo para la acción. Ellas, y los paises que llevaron a cabo esta investigación han hecho una contribución importante en este tema.

Este Estudio ayudará a que las autoridades nacionales elaboren políticas y programas para comenzar a tratar el problema, al tiempo que contribuyen a que se comprenda mejor la violencia ejercida contra las mujeres así como la imperiosa necesidad de evitarla. Es responsabilidad de todos nosotros cuestionar las normas sociales que excusan la violencia contra las mujeres, y de ese modo contribuyen a perpetuarla. El sector de la salud, secundado por la OMS, tiene que intervenir de forma más activa en la respuesta a las necesidades de las mujeres que están inmersas en relaciones violentas. Se requiere urgentemente una mayor inversión en programas encaminados a reducir la violencia contra las mujeres y apoyar medidas basadas en los resultados y recomendaciones del estudio.

Debemos sacar a la luz el problema de la violencia doméstica, examinarlo como haríamos con cualquier otro problema de salud preventible y adoptar las mejores medidas disponibles.

LEE Jong-Wook
Director General, Organización Mundial de la Salud

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