Género y salud de la mujer

Estudio multipaís de la OMS sobre salud de la mujer y violencia doméstica contra la mujer


Organización

El Estudio fue coordinado por la OMS y contó con un equipo básico de investigación constituido por expertos internacionales de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, y PATH (Programa de Tecnología Apropiada en Salud) en los Estados Unidos y de la OMS. Además, la OMS creó un comité directivo experto de investigadores y promotores procedentes de diferentes regiones del mundo encargado de prestar apoyo técnico y científico.

Para poner en práctica el Estudio de la OMS, en todos los países participantes se creó un equipo investigador de colaboración, normalmente integrado por representantes de organizaciones con experiencia en encuestas y por una organización de mujeres que presta servicios a mujeres maltratadas. Cada uno de los equipos nacionales de investigación estableció, asimismo, un comité consultivo para prestar apoyo a la realización del Estudio y garantizar la difusión de sus resultados. A fin de garantizar que se mantuviera la comparabilidad entre países, que las mismas cuestiones y los mismos conceptos se exploraran y analizaran del mismo modo en todos los países, los miembros del equipo básico de investigación visitaron todos los países en momentos clave, por ejemplo, durante la formación de las entrevistadoras y la realización de las pruebas piloto.

Elección de países y entornos

Los países participantes fueron elegidos en función de criterios específicos, entre los que cabe mencionar la presencia de grupos locales pacifistas capaces de utilizar la información para fomentar las reformas políticas, la ausencia de información en la materia y un clima político receptivo para abordar esta cuestión.

"Por un lado, me sentí bien, porque nunca se lo había contado a nadie. Ahora ya lo sabe alguien."
-Mujer entrevistada en Brasil

En cada país, el Estudio consistió en una encuesta domiciliaria sobre una muestra transversal de la población, realizada en uno o dos entornos distintos. En la mitad de los países (Bangladesh, Brasil, Perú, Tailandia y la República Unida de Tanzanía), las encuestas se realizaron en (a) la capital o una ciudad importante y (b) una provincia o región, normalmente con población urbana y rural (véase también el recuadro 1.2). En Etiopía sólo se estudió un entorno de población rural, y en Japón, Namibia y Serbia y Montenegro sólo se estudió una ciudad importante. En Samoa se tomaron muestras en todo el país. En la Figura 1 aparecen los países que participaron en el Estudio de la OMS.

Definiciones e instrumentos de medición

Uno de los principales desafíos a los que se enfrentan las investigaciones internacionales sobre la violencia contra la mujer es definir claramente los diferentes tipos de violencia, de modo que se puedan realizar comparaciones entre los distintos entornos. Dado que la opinión que existe sobre la violencia varía en función de las personas y las comunidades, el Estudio utiliza definiciones “conservadoras” de la violencia2. Por tanto, es más probable que los resultados subestimen la prevalencia real de la violencia, en lugar de sobrestimarla.

El cuestionario del Estudio se redactó tras un largo proceso de negociación y consulta. El primer proyecto del cuestionario básico fue redactado por el equipo central de investigación y previamente revisado por el comité directivo de expertos así como por otros profesionales en la materia y, posteriormente, por los equipos nacionales. A continuación se tradujo, se puso a prueba en seis países (Bangladesh, Brasil, Namibia, Samoa, Tailandia y la República Unida de Tanzanía) y se volvió a someter a prueba en los demás países participantes.

La adopción de una única metodología en todos los países3 redujo considerablemente el cúmulo de dificultades que habían surgido en estudios anteriores; en particular, la posibilidad de que las diferencias en los muestreos, las definiciones, las preguntas planteadas, etc. generen resultados divergentes. Aunque siempre existirán prejuicios culturales que afectarán a la difusión de la información, gracias a la coherencia metodológica del Estudio de la OMS, las variaciones registradas en la prevalencia de la violencia entre los distintos países y dentro de cada país representan, en la mayoría de los casos, diferencias reales.

Desde que se inició el Estudio de la OMS, otras iniciativas internacionales de investigación han utilizado también encuestas basadas en la población para estimar la prevalencia de la violencia contra la mujer en distintos países y culturas.4 Estos estudios permiten realizar comparaciones con el Estudio de la OMS y, en su conjunto, ofrecen ahora una visión más completa de la violencia contra la mujer en el mundo.

Selección y formación de los y las entrevistadores

Se sabe que las características personales de los y las entrevistadores, como el sexo, la edad, el estado civil, la actitud y las habilidades interpersonales, influyen en la predisposición de las mujeres a revelar experiencias violentas (8). En el Estudio de la OMS se eligió a entrevistadoras y supervisoras siguiendo criterios tales como la madurez psíquica, la habilidad para conversar con personas de orígenes diferentes de un modo empáticoy sin juicios de valor, así como la capacidad para abordar cuestiones delicadas. Todas ellas recibieron formación en un curso estándar de tres semanas de duración, especialmente diseñado para el Estudio de la OMS (9).

"Desde que comenzó la formación hasta que finalizó la realización de la encuesta aprendí muchas cosas.(...) Las mujeres entrevistadas realmente necesitaban esta experiencia y disfrutaron con ella, ya que les permitía hablar con alguien. A partir del inicio del período de formación, mi trayectoria profesional cambió, porque me di cuenta de que podía hacer algo para cambiar las cosas en mi país."
-Entrevistadora en Namibia

Directrices éticas y de seguridad

El Estudio de la OMS estableció una serie de directrices éticas tituladas Dar prioridad a la mujer: recomendaciones éticas y de seguridad para las investigaciones sobre la violencia doméstica contra la mujer (10). Estas directrices se cumplieron en cada uno de los países participantes. Se solicitó autorización para las cuestiones éticas relacionadas con la realización del Estudio al propio grupo de revisión ética de la OMS, a todos los consejos de revisión ética de las instituciones locales y, en su caso, a los consejos de revisión nacionales y a los correspondientes Ministerios de Sanidad. La impresión general en todos los países fue que las mujeres no sólo estuvieron dispuestas a hablar de sus experiencias violentas, sino que además se mostraron, por lo general, profundamente agradecidas por la oportunidad que se les brindaba de contar su experiencia a una persona empática que no iba a juzgarla (9).

Difusión nacional y seguimiento

A partir de los resultados obtenidos en el ámbito nacional se elaboró un informe nacional en cada país. Dichos informes han sido ampliamente difundidos a nivel local y nacional, en coordinación con los equipos de investigación nacionales, los grupos consultivos, las oficinas locales de la OMS y los ministerios competentes. Los resultados se están empleando actualmente en las actividades de promoción y abogacía sobre el tema y en la elaboración de políticas, leyes y programas.

Para futuros análisis

Este informe incluye un resumen de los resultados preliminares del Estudio de la OMS, y refleja sólo una pequeña parte del análisis que puede realizarse del mismo. La base de datos puede utilizarse para abordar otras cuestiones relevantes para la salud pública. Por ejemplo, en el Estudio se investigaron varios factores que pueden poner a las mujeres en una situación de riesgo de violencia a manos de su pareja o, por el contrario, protegerlas. Además, se abordaron las consecuencias globales de la violencia contra la mujer infligida por su pareja, entre las que cabe mencionar el modo en el que la violencia afecta a la capacidad de la mujer para mantener a su familia, conservar su trabajo, preservar sus ingresos, permanecer en contacto con su familia y formar parte de grupos o asociaciones. El Estudio también exploró toda una serie de consecuencias para los hijos de estas mujeres y el grado en el que éstos habían sido testigos de la violencia física infligida a sus madres. Entre otras cosas, se preguntó a las mujeres el peso al nacer de su hijo más joven nacido en los últimos cinco años, si sus hijos asistían a la escuela, si tenían problemas de comportamiento y si alguno de ellos se había escapado de casa.

Se explorarán detalladamente los resultados de estos y de otras cuestiones incluidas en la investigación en futuros informes y articulos.


recuadro 1.2 En este resumen del informe se han adoptado ciertas normas terminológicas para disminuir las redundancias y hacerlo más legible para todo el mundo. La principal consiste en describir a las entrevistadas como personas que “han tenido una experiencia violenta” o “han buscado ayuda” cuando, en realidad, los datos se basan más en la información facilitada por ellas mismas que en la observación. En segundo lugar, el término “abuso” y “maltrato” se emplean con frecuencia como sinónimo de violencia; así pues, “maltratada alguna vez” o “que ha sufrido algún abuso” significa que ha tenido una experiencia violenta en alguna ocasión (o, teniendo en cuenta lo dicho en el punto anterior, que ha informado de que ha sido alguna vez víctima de una experiencia violenta). En tercer lugar, allí donde la investigación se llevó a cabo en dos entornos, se utiliza “urbano” para referirse a la capital o a otra ciudad importante y “provincial” para referirse al segundo entorno, que podría ser rural o una combinación de rural y urbano. Por último, cuando los resultados obtenidos han sido similares en ambos entornos de un país, se utilizará únicamente el nombre del país; por ejemplo, la frase “las familias eran más numerosas en Bangladesh y en el entorno provincial de Perú” significa que las familias eran más numerosas en ambos entornos de Bangladesh pero sólo en el entorno provincial de Perú. En las figuras se utiliza “zona urbana” y “zona rural”.

2Las definiciones de las distintas formas de violencia figuran en el Capítulo 2 del presente informe.

3En Japón, se introdujeron modificaciones importantes en la metodología.

4Entre dichas iniciativas cabe mencionar los Estudios Mundiales del Maltrato en el Entorno Familiar (WorldSafe) y la Encuesta Internacional de Violencia contra Mujeres (IVAWS). Además, las encuestas demográficas y de salud (DHS) apoyadas por MACRO y las Encuestas Internacionales sobre Salud Reproductiva apoyadas por el CDC contienen cada vez más preguntas sobre la violencia contra la mujer en el marco de encuestas domiciliarias más amplias sobre diferentes asuntos relacionados con la salud.

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