La violencia infligida por la pareja y la salud de la mujer
La violencia infligida por la pareja y la salud física
Aunque se trata de una medida subjetiva, en una encuesta basada en la población, la información facilitada por uno mismo sobre su salud puede pronosticar una enfermedad (17, 18). En el Estudio de la OMS se preguntó a las entrevistadas si consideraban que su estado de salud general era excelente, bueno, normal, malo o muy malo. También se les preguntó si habían sufrido alguno de los problemas de salud que aparecían en una lista durante las cuatro semanas anteriores a la entrevista y, en su caso, la gravedad de los síntomas.
En la mayoría de los entornos (excepto en Japón, Samoa y el entorno urbano de la República Unida de Tanzanía), era mucho más probable que las mujeres que habían sido víctimas de violencia infligida por su pareja afirmaran tener mala o muy mala salud en comparación con las mujeres que nunca habían sufrido maltrato por parte de su pareja. También era más probable que las mujeres que alguna vez habían sido vctimas de violencia hubieran tenido problemas al caminar y realizar sus tareas cotidianas o hubieran sentido dolores, pérdida de memoria, mareos y pérdidas vaginales en las cuatro semanas anteriores a la entrevista. Cabe señalar, en particular, que los problemas de salud recientes estaban relacionados con experiencias de violencia a lo largo de la vida. Ello sugiere que los efectos físicos de la violencia pueden persistir mucho después de que la experiencia violenta haya finalizado, o que el maltrato acumulado afecta a la salud en mayor medida.
"Sufrí durante mucho tiempo y me tragué todo el dolor. Por eso estoy continuamente yendo al médico y tomando medicamentos. Nadie debería hacer esto."
-Mujer entrevistada en Serbia y Montenegro
En los entornos en los que no se encontró un vínculo directo entre la violencia y la mala salud, los resultados pueden haberse visto afectados por el bajo índice de síntomas de mala salud notificados. Por ejemplo, menos del 3% de las mujeres que no habían sido víctimas de violencia en Etiopía, Japón, Namibia, Samoa y el entorno urbano de la República Unida de Tanzanía declaró tener problemas de salud. Sin duda, las diferencias encontradas entre los distintos entornos también pueden deberse a las diferencias culturales en la percepción de la salud y la enfermedad.