Género y salud de la mujer

La violencia infligida por la pareja y la salud de la mujer


La violencia infligida por la pareja y la salud reproductiva

Violencia durante el embarazo

El porcentaje de mujeres que alguna vez habían estado embarazadas y habían sido víctimas de violencia física durante al menos un embarazo superaba el 5% en 11 de los 15 entornos examinados. La cifra más baja se registró en Japón (1%) y la más alta en el entorno provincial de Perú (28%). Entre el 25% y el 50% de las mujeres que habían sufrido maltrato físico durante el embarazo había recibido patadas y puñetazos en el abdomen (Figura 12). En todos los entornos estudiados, salvo en uno, entre el 11% y el 44% de las mujeres que alguna vez habían estado embarazadas y habían sido víctimas de violencia declaró haberlo sido durante el embarazo, con la excepción de Japón, donde la cifra se situó en el 8%. En todos los entornos, más del 90% de las mujeres había sido víctima de violencia infligida por el padre biológico del hijo en gestación. En casi todos los casos, el padre biológico vivía con la mujer en el momento de la agresión.

"Me pegó en la barriga y me hizo abortar de dos, no sé si gemelos o mellizos, pero de dos bebes. Fui al Loayza [hospital] con hemorragia y me hicieron una limpieza."
-Mujer entrevistada en el entorno urbano de Perú

Aunque la mayoría de las mujeres que habían sido golpeadas durante el embarazo había sido víctima de violencia física anteriormente, entre el 13% (Etiopía) y aproximadamente el 50% (el entorno urbano de Brasil y Serbia y Montenegro) afirmó haber sido golpeada por primera vez durante el embarazo.

La mayoría de las mujeres que habían sido víctimas de violencia antes y durante el embarazo en todos los entornos declararon que, en el último embarazo durante el cual sufrieron malos tratos, el grado de violencia fue igual, menor o menos frecuente que antes del embarazo. Los resultados confirman las conclusiones obtenidas tanto en los países en desarrollo como en los industrializados de que el embarazo constituye con frecuencia un estado que protege contra la violencia, aunque esta conclusión no se aplica a todas las culturas (19).

Abortos espontáneos o inducidos

En la mayor parte de los entornos estudiados, las mujeres que habían estado alguna vez embarazadas y que habían sido víctimas de violencia infligida por su pareja afirmaron haber tenido más abortos inducidos. Sin embargo, las diferencias no fueron relevantes desde el punto de vista estadístico en el entorno provincial de Bangladesh, Namibia y Samoa, donde se registraron muy pocos abortos. También era más probable que las mujeres maltratadas hubieran tenido algún aborto espontáneo, en comparación con las mujeres que nunca habían sido víctimas de violencia infligida por su pareja.

Utilización de los servicios de atención prenatales y postnatales

En la mayoría de los entornos examinados, no había diferencias en cuanto a la utilización de los servicios de atención prenatal entre las mujeres que habían sido víctimas de violencia y las que no lo habían sido. Sin embargo, en el entorno urbano de Bangladesh, Etiopía y en el entorno provincial de la República Unida de Tanzanía, era menos frecuente que las mujeres que habían sido víctimas de violencia física o sexual infligida por su pareja hubieran recibido atención prenatal durante el embarazo de su hijo vivo más reciente. Hubo más diferencias entre los distintos países en los niveles de contacto con los servicios postnatales. En los núcleos urbanos de Bangladesh, Brasil, Perú y Tailandia y en el entorno provincial de la República Unida de Tanzanía era menos frecuente que las mujeres que habían sufrido malos tratos por parte de su pareja hubieran recibido atención postnatal tras el parto de su último hijo vivo, en comparación con las mujeres que no habían sido maltratadas por su pareja.

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