Género y salud de la mujer

Defensa y respuesta contra la violencia infligida por la pareja


¿A qué instituciones o autoridades se dirigen las mujeres?

De las investigaciones realizadas en numerosos países se desprende que las redes informales, como la familia, los amigos y los vecinos, constituyen, normalmente, el primer punto de contacto de las mujeres que son víctimas de violencia, en lugar de los servicios oficiales (20). Esta conclusión ha sido corroborada por los resultados del Estudio de la OMS, en el que se preguntó a las entrevistadas si habían acudido a los diferentes servicios oficiales (servicios de salud, asesoramiento jurídico, refugios) o si se habían puesto en contacto con las autoridades (policía, organizaciones no gubernamentales de mujeres, dirigentes locales, líderes religiosos). La Figura 14 muestra que, incluso cuando las mujeres cuentan a alguien su experiencia de violencia física, en todos los entornos, el porcentaje de mujeres que buscan ayuda es mucho menor. De hecho, la mayoría de las mujeres que han sido víctimas de violencia física (entre el 55% y el 95%) reconoció que nunca había acudido a estas instituciones.

La conclusión de que más mujeres habían hablado con un interlocutor informal, en lugar de buscar ayuda oficial puede deberse, en parte, a que la respuesta de una persona a la violencia tarda tiempo en desarrollarse. En algunos casos, pueden pasar años antes de que una mujer comience a hacer frente a la violencia en su vida o a cuestionarla, o incluso más tiempo antes de que busque ayuda (21).

Los índices más bajos de contacto con diferentes instituciones y autoridades para buscar ayuda se registraron en Bangladesh, Japón, Samoa y el entorno provincial de Tailandia. Sólo en Namibia y Perú, más del 20% de las mujeres que habían sido víctimas de violencia física se puso en contacto con la policía, y, sólo en Namibia y el entorno urbano de la República Unida de Tanzanía, más del 20% de las mujeres solicitó ayuda a los servicios de atención médica. En ocho de los entornos objeto de estudio, menos del 10% de las mujeres que habían sido víctimas de violencia física declaró haber acudido a los servicios de salud en busca de ayuda. En Etiopía y el entorno provincial de la República Unida de Tanzanía, el 15% y el 31%, respectivamente, de las mujeres que habían sido víctimas de violencia física pidió ayuda a los dirigentes locales, mientras que en el entorno urbano de Brasil, el 15% de las mujeres buscó la ayuda de líderes religiosos.

¿Por qué buscan ayuda las mujeres o por qué no la buscan?

En todos los entornos examinados, era más probable que las mujeres que habían sido víctimas de violencia física grave acudieran a una institución o a las autoridades en busca de ayuda, frente a las que habían sido víctimas de violencia moderada (Figura 15). Las razones más frecuentes que se adujeron para buscar ayuda estaban relacionadas con la gravedad de la violencia (por ejemplo, no podía soportarlo más o estaba gravemente herida), sus repercusiones sobre los hijos de la pareja o el consejo de amigos y familiares de que buscaran ayuda.

La razón más común que adujeron las entrevistadas para no buscar ayuda fue que o bien consideraban la violencia como algo normal o trivial (del 29% de las mujeres que declararon no haber buscado ayuda en el entorno provincial de Perú al 86% en Samoa), o que temían las consecuencias que podrían derivarse, como más actos violentos, perder a sus hijos o avergonzar a su familia. Algunas pensaban que no las creerían o que no serviría de nada.

Este bajo índice de utilización de los servicios oficiales también se debe, en parte, a la limitada disponibilidad de dichos servicios en muchos lugares. No obstante, incluso en países que disponen de un nivel razonable de recursos destinados a ayudar a las mujeres que son víctimas de violencia, las barreras como el miedo, el estigma y la amenaza de perder a los hijos disuaden a muchas mujeres de buscar ayuda (22).

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