Cambio climático y salud humana

Diversidad biológica

¿Qué es la biodiversidad?

La biodiversidad sostiene la vida en la Tierra y se refiere a la variedad que contiene la biota, desde la constitución genética de vegetales y animales hasta la diversidad cultural.

¿Qué significa la biodiversidad para la salud humana?

Las personas dependen de la biodiversidad en su vida cotidiana, de maneras que no siempre son evidentes ni apreciadas. La salud humana depende en última instancia de los bienes y servicios de los ecosistemas (como el agua dulce, los alimentos y las fuentes de combustible) que son indispensables para la buena salud humana y los medios productivos de ganarse el sustento. La pérdida de biodiversidad puede ejercer un importante efecto directo en la salud humana si los servicios de los ecosistemas ya no alcanzan a satisfacer las necesidades sociales. De manera indirecta, los cambios en los servicios de los ecosistemas afectan a los medios de ganarse el sustento, los ingresos y la migración local, y en ocasiones pueden incluso causar conflictos sociales.

Además, la diversidad biofísica de microorganismos, flora y fauna ofrece amplios conocimientos que entrañan beneficios importantes para la biología, las ciencias de la salud y la farmacología. Una mayor comprensión de la biodiversidad de la Tierra propicia descubrimientos médicos y farmacológicos de relieve. La pérdida de biodiversidad puede limitar el descubrimiento de posibles tratamientos de muchas enfermedades y problemas de salud.

Las amenazas para la biodiversidad y la salud

Va en aumento la preocupación por las consecuencias sanitarias de la pérdida y el cambio de la biodiversidad. Los cambios en la biodiversidad afectan al funcionamiento de los ecosistemas y pueden ocasionar alteraciones importantes de los bienes y servicios que estos proporcionan. La pérdida de biodiversidad también significa que estamos perdiendo, aun antes de descubrirlas, muchas sustancias naturales y genes como los que ya han brindado enormes beneficios sanitarios a la humanidad. A continuación se describen los nexos específicos entre la salud y la biodiversidad.

Repercusiones de la biodiversidad en la nutrición

La biodiversidad desempeña un papel decisivo en la nutrición humana por su influencia en la producción mundial de alimentos, ya que permite la productividad sostenible de los suelos y aporta los recursos genéticos para todas las cosechas, los tipos de ganado y las especies marinas que se pescan para alimento. El acceso a alimentos nutritivos suficientes y variados es un determinante fundamental de la salud.

La nutrición y la biodiversidad se vinculan en muchos planos: el ecosistema, donde la producción de alimentos es un servicio; las especies presentes en el ecosistema y la diversidad genética de las especies. El contenido de nutrientes de los distintos alimentos y variedades, cultivares o razas de procedencia puede diferir extraordinariamente, lo cual afecta a la disponibilidad de micronutrientes en el régimen alimentario. El mantenimiento de una gran biodiversidad es imprescindible para que los regímenes alimentarios locales saludables permitan el aporte suficiente de nutrientes.

La producción intensiva y mejorada de alimentos mediante la irrigación, el empleo de abonos, la protección de las plantas (plaguicidas) o la introducción de variedades de plantas y modalidades de cultivo afectan a la biodiversidad y, por lo tanto, repercuten en la situación y la salud humanas en todo el mundo. La simplificación de los hábitats, la pérdida de especies o la sucesión de especies a menudo empeoran la vulnerabilidad de las comunidades en función de la receptividad ambiental a la mala salud

La importancia de la biodiversidad para las investigaciones sanitarias y la medicina tradicional

La medicina tradicional sigue desempeñando un papel esencial en la asistencia sanitaria, especialmente en el ámbito de la atención primaria de salud. Se calcula que los medicamentos tradicionales son utilizados por el 60% de la población mundial y en algunos países están ampliamente incorporados al sistema público de salud. El uso de plantas medicinales es el medio de tratamiento más común en la medicina tradicional y la medicina complementaria en todo el mundo. Las plantas medicinales se obtienen mediante la recolección de variedades silvestres o el cultivo de variedades domesticadas. Muchas comunidades dependen de los productos naturales recolectados en los ecosistemas para fines medicinales y culturales, además de alimentarios.

Aunque se cuenta con medicamentos sintéticos para los fines más diversos, persisten la necesidad y la demanda mundiales de productos naturales para usarlos como medicamentos y para las investigaciones biomédicas que dependen de las plantas, los animales y los microbios para conocer la fisiología humana y entender y tratar las enfermedades humanas.

Las enfermedades infecciosas

Las actividades humanas están trastornando tanto la estructura como las funciones de los ecosistemas y alterando la biodiversidad autóctona. Algunas de estas alteraciones reducen la abundancia de ciertos organismos, propician la multiplicación de otros, modifican la interacción entre ellos y alteran las interacciones entre los organismos y sus entornos físico y químico. La manera en que se presentan las enfermedades infecciosas se ve influida por estas perturbaciones.

Entre los procesos importantes que afectan a los reservorios y la transmisión de las enfermedades infecciosas cabe mencionar la deforestación; el cambio en el uso de los suelos; la gestión de los recursos hídricos, por ejemplo mediante la construcción de represas, los sistemas de riego, la urbanización descontrolada o la aglomeración urbana; la resistencia a los insecticidas químicos empleados para controlar ciertos vectores de enfermedades; la variabilidad y el cambio del clima; la migración y los viajes y el comercio internacionales; y la introducción accidental o intencional de agentes patógenos del ser humano.

Cambio climático, biodiversidad y salud

La biodiversidad presta muchos servicios de los ecosistemas que tienen importancia decisiva para el bienestar humano de hoy y del futuro. El clima es una parte integral del funcionamiento de los ecosistemas y la salud humana se ve afectada directa e indirectamente por los resultados de las condiciones climáticas sobre los ecosistemas terrestres y marinos. La biodiversidad marina resulta afectada por la acidificación de los océanos como consecuencia del aumento de las concentraciones de carbono en la atmósfera. La biodiversidad terrestre está influida por la variabilidad del clima, como los fenómenos meteorológicos extremos (por ej., sequías o inundaciones) que influyen directamente en la salud y productividad del ecosistema y en la productividad y disponibilidad de bienes y servicios de los ecosistemas para uso humano.

Los cambios climáticos a más largo plazo afectan a la viabilidad y la salud de los ecosistemas y la productividad y disponibilidad de bienes y servicios de los ecosistemas. Los cambios del clima a más largo plazo influyen en la salud y la viabilidad de los ecosistemas, y como consecuencia en los cambios de distribución de las plantas, los agentes patógenos, los animales e incluso los asentamientos humanos.

Preservar nuestra salud mediante la protección de la biodiversidad

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