VIH/SIDA

Documento normativo sobre las pruebas del VIH y la orientación: La OMS y el ONUSIDA reiteran su oposición a las pruebas obligatorias del VIH

Las pruebas del VIH y la orientación constituyen un punto de entrada decisivo y esencial para la prevención, el tratamiento, la asistencia y los servicios de apoyo. Actualmente se sabe que:

  • enterarse a tiempo de que se es seropositivo maximiza las oportunidades de que los infectados por el VIH tengan acceso al tratamiento, lo que a su vez disminuye en gran medida la morbilidad y la mortalidad vinculadas con dicha infección y evita que la madre transmita el virus al hijo;
  • recibir un tratamiento eficaz contra el VIH reduce hasta en un 96% la probabilidad de que una persona infectada transmita el virus a su compañero sexual;
  • las personas seronegativas pueden procurar protegerse de la infección por el VIH aplicando métodos de prevención con fundamento científico, a saber: las relaciones sexuales sin riesgo, el uso de preservativos, la circuncisión masculina voluntaria, el uso de material de inyección seguro y un número reducido de compañeros sexuales;

Acceso universal

La Organización Mundial de la Salud, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida y muchas otras organizaciones han avalado el concepto del «acceso universal» al conocimiento del estado serológico con respecto a la infección por el VIH. También han adoptado los conceptos de acceso universal a la prevención, el tratamiento, la asistencia y el apoyo, así como la protección contra la discriminación por el hecho de ser seropositivo. Esta posición se hace explícita en la visión del ONUSIDA: cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida; y también en la Estrategia mundial del sector de la salud contra el VIH/sida para 2011-2015 .

Cinco componentes imprescindibles

La OMS ha definido cinco componentes imprescindibles que todos los servicios de pruebas y orientación con respecto al VIH deben respetar y aplicar. Se trata del consentimiento; la confidencialidad; la orientación; los resultados correctos de la prueba; la conexión o vínculo con la prevención, la asistencia y el tratamiento .

  • consentimiento;
  • confidencialidad;
  • orientación;
  • resultados correctos de la prueba;
  • conexión o vínculo con la prevención, asistencia y el tratamiento.

Estos principios rigen para todos los tipos de servicios de pruebas y orientación con respecto al VIH:

  • Antes de someterse a la prueba del VIH, las personas deben otorgar su consentimiento con conocimiento de causa. Se les debe informar acerca del proceso de pruebas y orientación, los servicios que podrán recibir según los resultados y su derecho a negarse a hacerse la prueba. La prueba obligatoria o bajo coerción nunca es apropiada, con independencia de quien ejerza la coerción: el personal sanitario, las parejas sexuales, los familiares, los empleadores u otros. Las únicas excepciones son las pruebas de tamizaje para la transfusión de sangre o las donaciones para trasplantes (véase más adelante).
  • Los servicios que realizan las pruebas deben ser confidenciales; el contenido de las conversaciones entre la persona sometida a prueba y el agente sanitario, la persona que realiza la prueba o el consejero, así como los resultados de la prueba, no se revelarán a nadie sin el consentimiento de la persona interesada.
  • Los servicios deben ir acompañados de información apropiada y de gran calidad antes y después de la prueba, es decir, la orientación anterior y posterior a la prueba.
  • Suministro de los resultados correctos de la prueba. Las pruebas se deben practicar adoptando medidas de aseguramiento de la calidad y aplicando estrategias, normas y patrones internacionales, según el tipo de epidemia. Los resultados se deben comunicar a la persona sometida a prueba a menos que esta se rehúse a conocerlos.
  • Las conexiones con los servicios de prevención, tratamiento, asistencia y apoyo con respecto a la infección por el VIH se deben respaldar mediante sistemas concretos y bien dotados de recursos de remisión, apoyo o búsqueda de los pacientes.

El informe acerca del Día Mundial del Sida de 2012 publicado por el ONUSIDA aporta datos de que la aplicación de estas prácticas por los servicios de pruebas y orientación y la vinculación de las personas sometidas a la prueba con la prevención, el tratamiento, la asistencia y el apoyo correspondientes puede permitir a los países reducir la incidencia de nuevas infecciones por el VIH y disminuir la morbilidad y mortalidad conexas. Estos beneficios aumentan cuando los países adoptan medidas para aumentar el acceso a: las pruebas y la orientación voluntarias, en especial para los grupos en riesgo y vulnerables; la prevención de la transmisión de madre a hijo; y el tratamiento con antirretrovíricos de todas las personas que lo necesitan.

Las pruebas y la orientación voluntarias

La OMS recomienda que las pruebas y la orientación voluntarias se proporcionen mediante una variedad de modelos y métodos de prestación de servicios. Ello incluye las pruebas y orientación iniciadas por el prestador de servicios, que implica ofrecer sistemáticamente las pruebas a todas las personas que reciben asistencia en lugares con prevalencia elevada y en centros clínicos —como los consultorios de salud sexual, antituberculosos y de tratamiento del abuso de drogas; los servicios prenatales y de maternidad; y los lugares que ofrecen servicios a grupos clave en riesgo y vulnerables— en todos los entornos epidémicos. También se incluyen muchos otros servicios, como la oferta de la prueba en entornos no médicos por personal no médico, como los lugares de extensión, las pruebas a parejas, las pruebas a domicilio y otras.

En este contexto, el uso de pruebas rápidas en el punto de atención debería ampliarse pues permite que las personas que realizan las pruebas y los orientadores proporcionen rápidamente los resultados. Esto a su vez puede ayudar a captar tempranamente a la persona infectada para ofrecerle tratamiento, asistencia, prevención y otros servicios de seguimiento que sean necesarios. Las pruebas rápidas pueden también aligerar la carga de trabajo de los laboratorios y permitir que personas legas capacitadas y supervisadas efectúen las pruebas y proporcionen la orientación.

Al margen de la persona o el grupo al que se le ofrecen las pruebas y orientación voluntarias, todos los aspectos y modelos de los servicios correspondientes deben ceñirse a los cinco elementos mencionados y prestarse de manera compasiva, sin discriminación y con ética, basándose en la integridad profesional de quienes efectúan las pruebas o brindan la orientación y respetando los derechos humanos de la persona sometida a la prueba. Los establecimientos que proporcionen las pruebas y orientación voluntarias deben implantar normas de conducta para los proveedores y sistemas a fin de compensar a los pacientes cuyos derechos sean violados.

Las políticas y prácticas nacionales al respecto deberán examinarse

Las políticas y prácticas nacionales al respecto deberán examinarse para eliminar toda realización de la prueba que no sea voluntaria. No deben efectuarse pruebas obligatorias o bajo coerción de personas pertenecientes a grupos de riesgo elevado de contraer la infección por el VIH y otros grupos vulnerables, como son las embarazadas, las personas que se inyectan drogas y sus compañeros sexuales, los hombres que tienen relaciones homosexuales, los profesionales del sexo, los prisioneros, los inmigrantes, los refugiados, los desplazados y las personas transgénero.

La ampliación de las pruebas y orientación voluntarias debe incluir una mejor protección del estigma y la discriminación ligadas a la seropositividad y los comportamientos de riesgo, así como más apoyo para la conexión o vinculación con los servicios de prevención, tratamiento, asistencia y apoyo.

Las necesidades de los adolescentes exigen especial atención mediante la realización de pruebas y servicios de orientación y seguimiento adecuados para ellos. Las estrategias de salud pública y la promoción de los derechos humanos se refuerzan recíprocamente. Es imprescindible que las pruebas y la orientación voluntaria se realicen con un criterio fundamentado en los derechos humanos.

Hay que abordar simultáneamente los siguientes factores clave:

  • Ampliar el acceso mediante un proceso ético para realizar las pruebas y orientación voluntarias, que incluya la definición de la finalidad de la prueba y los riesgos y beneficios para la persona que se somete a ella.
  • Establecer vínculos entre el lugar donde se efectúa la prueba y los servicios apropiados de tratamiento, cuidado, prevención y similares, en un entorno que garantice el carácter confidencial de toda la información médica.
  • Abordar las implicaciones de un resultado positivo de la prueba, en particular el riesgo de discriminación y estigma y la importancia de empezar a recibir cuanto antes el tratamiento de la infección por el VIH y los servicios de asistencia y seguimiento necesarios.
  • Reducir el estigma y la discriminación relacionados con la infección por el VIH en toda circunstancia, especialmente en el entorno de los servicios de asistencia sanitaria.
  • Contar con un marco jurídico y normativo que permita aumentar a escala la respuesta y salvaguardar los derechos humanos de las personas que reciben las pruebas y orientación voluntarias y otros servicios.
  • Mejorar la infraestructura de asistencia sanitaria a fin de poder sostener los servicios de calidad que se rigen por estos principios a pesar del aumento de la demanda de servicios de pruebas, tratamiento y otros afines , e instaurar una vigilancia y evaluación eficaces.

Pruebas obligatorias

Las únicas pruebas obligatorias que la OMS y el ONUSIDA apoyan son:

  • el tamizaje del VIH y otros agentes patógenos que se transmiten por vía hematógena de toda la sangre destinada a transfusiones o a la elaboración de derivados sanguíneos; y
  • el tamizaje de los donantes antes de las intervenciones que entrañan la transferencia de líquidos corporales, como la inseminación artificial, los injertos de córnea y los trasplantes de órganos.

La OMS y el ONUSIDA no respaldan las pruebas obligatorias o bajo coerción de las personas por motivos de salud pública..

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